La Ley Omnibus no afecta solo a los taxis y a los loteros, sino que afectan de lleno a muchos colegios profesionales.
Tal y como publica Cinco Días el pasado 01-02, la supresión obligatoria del visado o su sustitución por visados privados, puede suponer el hundimiento económico de los colegios profesionales y si no hay colegios, que pasará con las mutuas que constituyeron.
Hay que ser conscientes que ASEMAS o MUSAAT no nacieron por capricho, sino fruto de la necesidad de asegurar a unos profesionales, que de otra manera, no encontraban cobertura a sus riesgos.
¿Quién querrá hacerse cargo de un colectivo caracterizado por sufrir siniestros de los denominados de long tail? ¿se tendrán que transformar en sociedades anónimas?.
Donde va a quedar el papel de formación, de interlocución con la administración, de elaboración de códigos deontológicos de estos colegios.
No sé, pero como siempre parece que la propuesta es destruir mecanismos que funcionan razonablemente bien sin proponer nada realmente a cambio, el futuro nos dirá, pero otros miles de empleados que ven su futuro amenazado, justamente cuando menos falta hace.




