Se publica en la última News Letter del Lloyds que ante el incremento espectacular de operaciones de cirugía estética, un sindicato ha lanzado un producto asegurador que cubriría los costes reparadores durante doce meses de las consecuencias médicas no deseadas, como necrosis de tejidos o hematomas persistentes.
Y ello para operaciones como aumento de pecho, cirugía anti-michelines o liposucción.
Debo avisar, que personalmente, solo concibo la cirugía estética para el arreglo de graves problemas terapéuticos por accidente o malformación, pareciéndome el resto, fundamentalmente una frivolidad.
Sin embargo hay que reconocer que es una realidad y que moralmente no hay nada malo, en que alguien considere muy importante, aumentarse los pechos, los labios, quitarse grasa. Recuerdo que ya, hace muchos años, me sorprendió que una persona perteneciente a una organización muy religiosa, se hubiese operado tras su primer parto, porque a su marido no le gustaban las mujeres gordas, insisto en que para mí eso es solo una superficialidad.
Pero demos un paso más, ¿podremos en el futuro asegurar los costes de un aborto?. Incluido el tratamiento psicológico posterior.
Muchos podrán pensar, ¡que exageración!. ¿por qué?. Desde un punto de vista técnico asegurador, es perfectamente medible. Existen estadísticas bastante fiables sobre el número de abortos, edades, coste medio de la operación y la garantía psicológica se incorpora cada vez a más pólizas de salud, por tanto, técnicamente es muy posible.
Si yo en conciencia pienso que es preferible abortar a que mi hija tenga un hijo con quince años, o prefiero abortar porque tengo 44 años y no me veo con la capacidad de tener otro hijo (en ese caso habría un plazo de carencia de al menos 18 meses) ¿Por qué no?.
Por si cupiese alguna duda, mi postura es radicalmente contraria y me negaría a vender dicho producto, pero no lo descartemos.




