Mi objetivo es ofrecer un punto de encuentro y reflexión sobre el mundo de los seguros a sus principales participantes; clientes, compañías y corredores. Compartir con nuestros colegas los corredores una reflexión sobre el futuro de nuestro sector, trasladar a las compañías las necesidades de nuestros clientes y explicar al cliente final, el conjunto de riesgos a los que se enfrenta, ofreciendo las respuestas aseguradoras que existen.
Desde hace varios años, Actualidad Aseguradora, nos estimula para que compartamos con otros nuestras experiencias. Es una iniciativa que desde su primera edición me ha interesado y en la que cada año he participado.
Este año me toca ser jurado, labor siempre difícil, dado el alto nivel de los trabajos presentados.
Una cosa me ha sorprendido, más de un tercio de los artículos relatan las experiencias de uniones entre corredurías. Indudablemente es un tema de gran actualidad desde hace unos años y es evidente que hay mucha gente que ve en ello el futuro del sector.
Contrasta este dato con la tozuda realidad de que en España sigamos siendo más de 5.000 corredurías, frente a las 800 – 900 de Francia o Alemania con el doble de población que nosotros.
Personalmente, como ya he manifestado en otras ocasiones, no creo que sea está la mejor solución, la historia económica demuestra que 1 + 1 no suele dar 2 y mucho menos 2,5; a medio plazo no hay ahorro de costes y las ingentes energías desgastadas en la homogeneización de procesos, culturas y hábitos, distraen a mi entender del principal objetivo que es el crecimiento rentable.
De cualquier forma, debo admitir, que posiblemente esté equivocado, cuando tantos colegas se lanzan por esta senda y las iniciativas se multiplican bajo formatos distintos.
El tiempo lo dirá.
Cada vez es más frecuente que en los concursos públicos y en muchos privados, se exija al futuro adjudicatario la constitución de un seguro de responsabilidad civil.
Hasta este punto, todos los que nos dedicamos a esta actividad, felices. El problema empieza en la redacción de la exigencia.
Expondremos algunos casos:
Los que mezclan conceptos de seguro de responsabilidad civil con seguros de accidentes colectivos.
Los que aplican conceptos de seguros de responsabilidad civil para una obra, exigiendo las garantías de explotación, patronal y post-trabajos, cuando se trata de una responsabilidad civil profesional, por ejemplo un programador informático.
Los que exigen cosas imposibles, como que no haya franquicia.
Los que piden sumas aseguradas absurdas, la última que he visto, es que la cobertura fuese igual al importe de la obra, 5.368.561,24 €.
Los que exigen que la póliza esté emitida antes de que se celebre el concurso, haciendo que el cliente incurra en un coste innecesario en caso de no resultar adjudicatario.
El problema, como todo el mundo se puede suponer, es que una vez redactadas y publicadas las bases del concurso, eso no hay quien lo cambie, obligando a la industria aseguradora a hacer filigranas de medias verdades / medias mentiras hechas para salir del paso, en lugar de ofrecer una verdadera cobertura seria y profesional.
Una vez hecha la filigrana, se plantea el segundo problema; la ignorancia sobre seguros del receptor (funcionario) que debe examinar el cumplimiento del requisito.
Me atrevería a decir, que en más del 50% de los casos, con que ponga la palabra Responsabilidad Civil, es suficiente, llevado al extremo, da lo mismo que sea de un perro o de un fabricante de linternas, o una póliza de multirriesgo que tenga la citada garantía de responsabilidad civil.
Esto es malo para la administración, pues al final no hay cobertura real, para el cliente que si cumplió y pagó más por tener una cobertura real y para la imagen general del sector.
SOLUCION: proponemos que desde DGS / UNESPA / FECOR (y similares) de forma coordinada se haga una intensa labor de formación e información ante los distintos niveles de la administración, proponiendo incluso modelos de cláusulas que sean públicas e indicando cuales son los parámetros mínimos aceptables de garantías, coberturas, franquicias, así como el reconocimiento de la carta de compromiso por parte de la compañía de emitir la póliza si el cliente resulta adjudicatario.
Con esté titulo se publica en el último número de AA una entrevista a D. Rodrigo Fernandez-Avello, presidente de AMAEF la asociación de los mediadores de las entidades de crédito.
Si entendemos por mediadores, personas o instituciones que intermedian entre un cliente y una entidad, la expresión es correcta, pero si lo entendemos como una actividad de asesoramiento profesional en búsqueda de la mejor solución al cliente, la afirmación es una falsedad.
Un mediador no es una persona que coacciona y chantajea a sus clientes con formulas como si quieres el crédito nosotros haremos el seguro. Si además tienes la tentación al año siguiente de cambiar de compañía, te subo el tipo de interés.
Se le pregunta directamente por parte de la periodista sobre el hecho de que los clientes sean cautivos, lo cual le produce a D. Rodrigo una carcajada.
Le pongo un ejemplo vivido personalmente, mi cliente promotor de un bloque de 17 viviendas, empresa muy sería tiene asegurado desde el final de la obra la comunidad y los pisos, puesto que no ha logrado venderlos. Acaba de renegociar con La Caja (no me atrevo a poner el nombre) su crédito promotor, y entre otras exigencias por parte de la entidad, está, que todos los seguros de las viviendas deben estar hecho con ellos. Mi cliente, les dice, no hay problema, como ya están hechos los seguros, ponemos una cláusula de beneficiario a vuestro favor, a lo que le contestan, QUE NO, que no te enteras, que debes hacer los seguros conmigo. Menudo chantaje, pagar dos seguros para los mismos pisos.
También se extiende ampliamente D. Rodrigo sobre los millones de euros dedicados a la formación, 400.000 horas de formación…….
El primo de un cliente mío, compró un local en bruto en el bajo de una comunidad. Amablemente, será por servicio, el banco le endosó un seguro de incendios, en el año 2007, !un seguro de incendios¡. Tenía ciertas aberturas, la gente que es muy guarra, iba tirando todo tipo de papeles, latas, etc un buen día alguien debió tirar una colilla que prendió, incendio, toda la comunidad ahumada, coste de la broma en concepto de responsabilidad civil cercano a los 100.000 €. Respuesta de la entidad, que lo sentían mucho, que ellos habían seguido las instrucciones que les marca su central…y de paso cumplieron con el objetivo, que es lo único que les importa.
Los ejemplos son tan innumerables, que se podría escribir un libro.
No, D. Rodrigo, Uds. no son mediadores, la mayoría de sus clientes no lo son de forma libre ni voluntaria, lo que ocurre es que cuentan con el silencio cómplice de las autoridades, lo que Uds. hacen se acerca en muchos casos a determinadas figuras penales.
Una gran amenaza se cierne sobre nosotros. La duda.
Como bien indica su propio nombre, el seguro decenal da una cobertura de diez años, desde la finalización de la obra.
Si tenemos en cuenta que la obligatoriedad del mismo se inició para todas las obras cuya licencia se solicitase a partir del 6 de mayo del año 2000, podemos pensar que los primero edificios asegurados, empezaron su cobertura como muy pronto en el año 2001. Además la ley establece una prórroga de dos años más para interponer demandas.
La cobertura obligatoria que otorgamos en España solo se refiere a la obra fundamental, es decir, cimentación y estructura, pero la duda y gran interrogante para el sector, es ¿qué alcance real darán los tribunales al seguro?.¿se limitarán solo a lo que cubrimos o si hay una grieta de 10 centímetros de ancho que va de la planta baja hasta el último piso, aunque sea de una fachada no portante, obligará a su reparación?.
No podemos olvidar que se trata de un seguro a primer requerimiento, por tanto en caso de condena judicial, Ud. primero pague y luego repita contra quien quiera.
Otro factor no previsto, es la quiebra de los organismos de control técnico. Una de las principales razones por las que las compañías imponían su intervención, además de tener una opinión técnica independiente sobre el proyecto y la ejecución del mismo, es para poder tener a mano, a alguien contra quien repetir en caso de siniestro. ¿y ahora que ya no están? ¿van a ir contra los que figurasen como administradores cuando se hizo el informe? ¿van a ir contra el técnico, que posiblemente no tuviese seguro?.
En definitiva, estos años nos hemos hinchado a hacer primas, pero ¿serán suficientes para responder de los siniestros? Pensemos que hasta el 2013 o casi 2015 no tendremos un panorama judicial suficientemente claro sobre la aplicación de la ley.
Esto se está agravando, por supuesto, con la guerra de precios y la relajación de los criterios técnicos, iniciados probablemente antes de tiempo, pues todavía no sabemos que será, será…..
Como es bien conocido el sector de la construcción ha
entrado en una parálisis brutal, por lo que la demanda de seguros decenales, ha caído abruptamente. A modo de ejemplo, en Alfarisk, este tipo de seguros solía representar un 20% de nuestra cartera y hemos cerrado abril de este año, con un 4%.
Otro de los grandes damnificados han sido los organismos de control técnico, en pocos años surgieron como setas, muchos de ellos con pocas estructuras y mal montadas, ahora están cayendo como moscas y probablemente se van a tener que reinventar, para poder sobrevivir.
Desde el punto de vista de las compañías, se ha roto el oligopolio y se han rebajado hasta niveles insospechados hace unos años, los criterios técnicos. Me atrevo a decir, que en este momento, si se busca bien, es prácticamente imposible, que no se asegure una obra, independientemente de cómo se haya hecho, de que haya habido control o no, de las circunstancias del suelo, materiales, etc…, otra cosa es el precio.
Desde el punto de vista de los clientes, los que más están sufriendo, son los autopromotores. Aquellos que nunca pensaron que venderían su chalet y que por tanto no hicieron el control ni el seguro decenal. Ahora se encuentran que por la crisis, los divorcios, cambios de destino laboral, etc.. quieren vender y los bancos que financian al comprador (mira que es difícil) les exigen el seguro decenal. Para ellos, un mensaje de esperanza, se pueden asegurar.
Y para nosotros, la mediación, la situación actual, ha expulsado a mucho colega que al calor de la fogata se había acercado sin saber muy bien lo que hacía y ahora se retira. Para los que nos quedamos, pasamos a tener que trabajar, hay inicio de guerra de precios, comisiones, condiciones aseguradoras. Un nuevo reto, probablemente más interesante aunque más complicado que en el pasado.
Por circunstancias históricas en el tiempo, podríamos comparar la evolución del seguro decenal con el sector de internet, ambos empezaron en el 2000, crecieron de manera desaforada en pocos años, y ahora toca la consolidación.
Se queja con razón, D. Francisco Betés (Presidente de IMAF), en el último número de AA, sobre la lentitud en obtener los datos sobre las corredurías.
Además, y aunque él no lo diga, las informaciones que se facilitan no acaban de cuadrar, si sumamos las cifras agregadas de lo que declaramos los corredores y las mismas cifras dadas por las compañías, existe distorsión.
Pongo un ejemplo que conozco bien, nosotros tenemos una importante parte de nuestra cartera aportada por otras corredurías, por tanto cuando hago una póliza, computo en mi sistema el 100% de la prima y el 50% de la comisión puesto que está en mi código, pero la otra correduría, probablemente hará lo mismo, de forma que la misma prima aparecerá dos veces, es más, conozco casos en que la prima se ha podido llegar a reflejar en tres y hasta cuatro corredurías.
¿hemos mentido? No.
El problema a mi entender es que se está preguntando al actor equivocado. Dado que los acuerdos de colaboración, macrocorredurías, y sistemas varios se están multiplicando en estos años, no debe Ud. preguntarme a mi, pregunte a cada compañía, que le de la información en base a mi CIF o a mi NIF si fuese corredor persona física.
Primero, es más fácil preguntar a 400 empresas del sector que a 5.000 corredores. Segundo, será más fácil armonizar criterios y procedimientos. Tercero y último, la información será más fiable.
Alfarisk nació, sin querer, al calor del este seguro obligatorio, el seguro decenal. Los primeros dos años supusieron largas explicaciones sobre su funcionamiento, integración del seguro con los organismos de control técnico y la rutina del promotor.
Pero por una vez, la ley establecía un verdadero mecanismo de coacción. No hay multas ni procedimientos sancionadores, es muy fácil, si no hay seguro, no se puede inscribir la obra hasta dentro de diez años.
Rápidamente se creó un oligopolio, hay que tener en cuenta que la ley tardó diez años en ver la luz, lo que dio tiempo de sobra a las compañías y a los reaseguradores a ponerse de acuerdo sobre primas mínimas, tasas, condicionado, recargos, mecanismos de homologación de OCTs….al final todos igual; eso les va a costar caro a algunos en unos meses.
Inicialmente, solo hubo una voz discordante, que encima tuvo la mala suerte de quebrar a los tres años, esos sí con absoluta discreción de cara a los clientes y que me consta sigue pagando los siniestros religiosamente.
Desde el punto de vista del mediador, hemos de reconocer, que era una posición cómoda, el sector constructor se encontraba en plena expansión exponencial, por tanto había mercado para todos, y no había prácticamente guerra de precios (algún que otro truco sucio se usaba, pero era poco significativo). Además, al principio solo algunos mediadores apostamos claramente por este tipo de seguro, pues el mediador tradicional, al no haber cartera, no le prestó demasiada atención.
Y sin embargo, con efecto 01-01-2003 se derogó la obligatoriedad de este seguro para las autopromociones, para que nos entendamos, los chalets que nos construimos para nosotros mismos. El cliente se ahorraba unos 5.000 € (sobre inversiones medias de 180.000 €) y por supuesto no tenía ninguna intención de vender en los próximos diez años, por tanto todo parecía perfecto.
Resultado, 2000 – 2007 han sido años gloriosos para las compañías, para los mediadores y a los promotores pese a las reticencias iníciales, les ha dado lo mismo, pues no tenían ninguna dificultad en repercutir el sobre coste al cliente final.
Buenos días, les llamaba, porque me dicen que tengo que contratar un seguro patronal.
Bueno, mire, le voy a explicar. El seguro patronal no existe, lo que existe es la garantía de responsabilidad civil patronal.
Según la ley, los que trabajan para nosotros nos son considerados terceros, por lo que en principio, si sufriesen un accidente laboral, el seguro de responsabilidad civil (que cubre los daños materiales y / o personales a terceros) no daría cobertura.
Para evitar esta situación, las compañías de seguros, ofrecen de manera opcional, pero siempre unido a la garantía básica, denominada en nuestro argot responsabilidad civil de explotación, la responsabilidad civil patronal.
Con ella atenderemos los gastos de defensa jurídica y en su caso las indemnizaciones a las que fuese condenado en caso de reclamación de un trabajador propio por un accidente laboral.
A nuestro entender, está es la garantía que más debe preocupar a cualquier empleador, porque un daño material, por importante que sea es fácilmente medible. Se destruye un coche, existen muchas técnicas de establecer su valor, se quema una oficina, lo mismo.
Mientras que en caso de una invalidez, probablemente el caso más grave, se ponderaran muchas variables con un resultado muy impreciso, dependerá la edad del trabajador, su situación familiar, su remuneración, el grado de invalidez establecido,…..
En este sentido, Ud. debe saber que lo normal es aunque la cobertura sea de por ejemplo 300.000 € por siniestro y año, suele haber un sublimite máximo específico por trabajador, de 60.000 / 90.000 / 120.000 / 150.000 € por trabajador: Deberá ponderar en función de la peligrosidad de su actividad, cual es el sublimite que más le conviene no es lo mismo trabajar en una oficina que en una obra.
En el último número de Aseguranza, se publica un
interesante artículo de Marco Rioja, director ejecutivo de Aesper (asociación de gabinetes periciales).
Dos ideas me han llamado la atención.
Primero, la imagen de las aseguradoras está en muchas ocasiones en manos de profesionales independientes, las corredurías a la hora de la venta y los peritos en el momento del siniestro.
Segundo, habría que admitir de forma generalizada la posibilidad de que el asegurado escogiese libremente al perito. Es indudable, que la percepción que subconscientemente tienen muchos clientes es que el perito está fundamentalmente de parte de la compañía y va a intentar racanear al máximo la indemnización.
Indudablemente, si el cliente puede escoger libremente, aunque sea dentro de una lista de gabinetes / peritos homologados, muchos de sus resquemores quedarán neutralizados.
Los sindicatos son organizaciones nacidas al calor de la revolución industrial y que indudablemente han jugado un papel importante en la evolución de la sociedad.
Sin embargo, la emigración de la fabrica a la oficina y sobre todo, la creciente emigración del trabajo por cuenta ajena al trabajador autónomo están minando su razón de ser o por lo menos con su estructura actual.
Pero lo que me parece más grave, que conste que soy empresario, es la renuncia absoluta que están realizando estos días frente a una situación de destrucción masiva del empleo.
Con esto no quiero decir, que haya que incitar a cortar las calles, quemar contenedores ni ningún tipo de acto violento por el estilo.
Pero si quieren sobrevivir, que empiecen a trabajar, que busquen soluciones conjuntas con los empresarios que aunque impopulares a la corta, nos permitan salir de esta situación. Soluciones tipo trabajar solo 4 días a la semana, como se escucho hace unos días, dan que pensar sobre la seriedad de estas instituciones.
Otra cosa, los sindicatos están para defender a los trabajadores, no a los partidos políticos. Si los 4.000.000 de parados se hubiesen alcanzado bajo otro gobierno, otro gallo cantaría.
Por el bien de la sociedad en su conjunto, esperemos que los sindicatos reaccionen.