Mi objetivo es ofrecer un punto de encuentro y reflexión sobre el mundo de los seguros a sus principales participantes; clientes, compañías y corredores. Compartir con nuestros colegas los corredores una reflexión sobre el futuro de nuestro sector, trasladar a las compañías las necesidades de nuestros clientes y explicar al cliente final, el conjunto de riesgos a los que se enfrenta, ofreciendo las respuestas aseguradoras que existen.
Ha sido noticia ayer en varios diarios, la compra por parte de Mapfre del 50% de la unidad de seguros de varias cajas catalanas, poco después de haber comparado la actividad de Ascat (Caixa de Cataluña).
Se habla de grandes cifras a pagar en varios años y ajustable en función de los resultados reales, que no sé si hacen la operación rentable o no, pero desde un punto de vista estratégico tiene todo el sentido del mundo.
Tras varios años asociado con Caja Madrid, este movimiento de consolidación en el segundo mercado asegurador de nuestro país, le permitirá sin duda, reforzar su posición de liderazgo.
A los que no les arriendo las ganancias es a la mediación tradicional, especialmente a los agentes.
De siempre la asociación con grupos financieros genera “pereza” en los grupos aseguradores. Frente a tener que formar, motivar, dirigir, apoyar, ayudar a las redes tradicionales, en el caso de las bancarias basta con dar una orden y poner en objetivos del director de la sucursal un tanto por ciento de venta de seguros.
Los seguros empiezan a entrar tal cual, da lo mismo como se hayan hecho, además no hay problemas de cobro puesto que le quitan el dinero directamente de la cuenta al cliente, si hay quejas se pierden entre la sucursal bancaria, el 902, atendido probablemente desde Argentina, y muy de vez en cuando por la compañía.
Pasó con El Fenix – Banesto, pasa con Caser – las cajas, Allianz – Popular y seguramente pasa ya en parte en Madrid con el acuerdo Mapfre – Caja Madrid.
De cualquier forma, insisto, una gran jugada por parte de Mapfre.
El pasado 26-04 URBANOTICIAS.com publica un artículo
sobre las ventajas que tiene el seguro decenal que ofrece una determinada correduría, al no exigir la intervención de un Organismo de Control Técnico, en el argot, un OCT.
Hasta aquí perfecto, no es mi misión defender la intervención o no de este tipo de empresas, pero lo que no me parece bien es que el argumentario se fundamente en mentiras.
Se afirma: “El encarecimiento de los precios de la vivienda donde ha intervenido un OCT (actividad legal carente de marco jurídico que la regule), perjudica seriamente al promotor a la hora de su venta debido a los costes que incorpora a la edificación”. He hecho unos rápidos números fundamentados en nuestra experiencia, en el peor de los casos (chalets individuales) podría llegar a suponer un 1%, si tenemos en cuenta que la autopromoción está exenta del seguro decenal obligatorio, en la mayoría de los casos no supone un sobrecoste de más del 0,06% de la obra, si llega, pues a mayor presupuesto la partida se diluye.
Más adelante se menciona que la intervención del OCT es exigida por determinadas compañías que han sido sancionadas por la Comisión Nacional de la Competencia. Cierto es que las compañías imponen su intervención, pero la sanción recibida y por cierto recurrida, ha sido por una presunta concertación de precios, nada que ver con los OCT, que actúan por cuenta de las compañías como peritos especializados en el proceso constructivo.
Más adelante se afirma, que los OCT no solo encarecen las obras sino que además las retrasan por los informes negativos que suelen emitir. Falso, en Alfarisk, hemos gestionado centenares de seguros decenales desde su obligatoriedad en el año 2000, y solo en una ocasión una reserva técnica (comentario negativo) impidió la contratación del seguro. Añadamos unos cinco o seis expedientes en donde se produjo algún problema, que se solucionó y en eso queda la afirmación falaz de que habitualmente emiten informes negativos.
Vuelvo a insistir en que no es mi papel defender la idoneidad de la intervención de los OCT, como todo en la vida tiene sus ventajas e inconvenientes, pero no puedo aceptar la utilización de falsos argumentos para defender una ventaja y que encierra un argumento subyacente, contrate conmigo que yo voy a tragar con todo.
El pasado 23-04 Expansión.com publica un artículo sobre el Anteproyecto de Ley de Superivisión de Seguros. En el mismo se destaca el aumento de exigencias de capital que deberán afrontar las nuevas compañías en función de los ramos en los que quiera operar.
Prácticamente de soslayo se menciona que se prohibirá el pago de multas y sanciones. Aunque nada se menciona, parece una medida destinada a hacer desaparecer los seguros de lopd, que cubren entre otras cosas las sanciones que pueda imponer la Agencia Española de Protección de Datos en caso de infracción de la misma.
Es cierto, que desde su popularización, a partir del 2007 y especialmente del 2008, es un tipo de seguro que ha chocado mentalmente con nuestra forma de ver los seguros. Para comprender su historia, hay que ser consciente de su origen anglosajón, cuyo sistema judicial permite que además de la pena reparadora se pueda imponer una pena punitiva, por ejemplo el daño cuesta repararlo 20.000 € pero si se trata de una gran multinacional le sale más barata la pena que cumplir con la ley, por lo que el juez pude determinar una condena adicional de por ejemplo el 1% de los beneficios, que hará que la empresa se lo piense dos veces antes de reincidir.
Es en este contexto en el que nacen estos seguros, y el caldo de cultivo lo marca nuestra propia legislación en esta materia, reconocida por todos los expertos como de las más rígidas de nuestro entorno, convirtiéndose en prácticamente imposible de cumplir al 100% en el día a día de cualquier empresa.
A mi entender es un error tratar de prohibirlo, por un lado aunque lentamente, está siendo un acicate para que las empresas se pongan a cumplir con la ley (no se puede contratar si no se cumple con la misma), supone además un elemento esencial en la gerencia de riesgos y por último una garantía de cobro para la Agencia.
Pero voy más lejos, ¿Qué naturaleza jurídica le daremos entonces a los seguros de responsabilidad medioambiental?. ¿El deber de reparar de forma ilimitada no es lo mismo que una sanción, incrementada incluso con los mecanismos de compensación?.
Solo me queda una esperanza, que dada la habitual parsimonia de nuestro legislativo, para cuando se quiera aprobar se haya acabado la legislatura.
Al final tenía que pasar. Guerra de precios, cierre de empresas y locales, aumento del paro con el consiguiente recorte de gastos.
En varios medios se presenta como la primera caída en varios años, pero yo sostengo que en realidad y a pesar de las estadísticas oficiales, las perdidas ya empezaron el año pasado.
Son múltiples las compañías que a pesar de recibir la notificación de no renovación de un seguros y el consiguiente impago, han preferido mantenerlos como gestión de cobro. Se mantiene con ello una ficción de volumen de negocio artificial que altera todos los ratios, el de solvencia, el de siniestros sobre primas, el de primas por empleado, etc.
Al fin y al cabo si los bancos ocultan sus verdaderas pérdidas refinanciando operaciones inmobiliarias imposibles, para no tener que reconocerlas en los balances, nosotros mantenemos nuestra propia ficción contable, que por cierto no se limita solo a no anular recibos incobrables sino que también se detecta una clara actitud de alargamiento de los plazos en indemnizar los siniestros, lo cual es mucho más preocupante, pues merma lo más esencial de nuestro negocio, la confianza.
Para aquellos que todavía no han empezado su aventura en internet o están iniciando tan apasionante aventura, es un libro muy interesante. Abarca todos los aspectos que deben ser tenidos en cuenta y con ejemplos prácticos indica los pasos a dar.
El que lo lea podrá comprobar la necesidad de contar con el apoyo de un experto especialista en la materia, en nuestro caso, Carlos Jimenez de Ainur, pero viene bien su lectura previa para comprender mejor los conceptos y el lenguaje que se va a usar, para comprender bien lo que se puede y lo que no se debe hacer, como hacerlo y lo que va a suponer.
Aunque la mayoría de los conceptos ya los conocía, debo reconocer que me ha aportado nuevas y buenas ideas para mejorar nuestro mini - universo de webs y blogs.
Altamente recomendable para los que tengan interés en la materia.
¿Quién dijo crisis? ¿Quién dijo que los españoles no son emprendedores?. Si hacemos caso a la enorme demanda que tenemos de seguros de responsabilidad civil para
empresas denominadas de turismo activo escalada, rafting, descenso de ríos, deporte de aventura,…el mito cae por su propio peso.
Bien sea porque alguna norma local les obligue, bien por propia conciencia de los riesgos asumidos, son multitud las empresas de este tipo, que nacen directamente con el seguro de responsabilidad civil bajo el brazo.
Es evidente que se trata de negocios con bajas barreras de entrada y normalmente de temporada, pero alegra ver que en esta situación de pesimismo generalizado y en un sector tan maduro como el turismo, surjan multitud de iniciativas que aportan alegría a la oferta y probablemente creen empleo.
Se supone que en fechas próximas el Ministerio de Medioambiente empezará a publicar órdenes ministeriales estableciendo los límites mínimos de cobertura que cada sector afectado deberá tener para cubrir su responsabilidad medioambiental.
Me consta que son bastantes las empresas de ingeniería que ante la crisis de la construcción están reinventándose como consultores en medioambiente y están llamados a jugar un papel fundamental en la evaluación de riesgos, fomento de la prevención y desarrollo de una formación imprescindible para muchos sectores económicos.
Contrasta sin embargo, el bajo nivel de seguros de responsabilidad civil contratado por este tipo de consultoras, comparado por ejemplo con las consultoras en materia de lopd.
Podría parecer que el riesgo de una consultora en lopd es muy alto, pues llegado al extremo un error profundo podría conllevar al cliente una multa de hasta 600.000 € a lo que habría que añadir gastos de defensa y otros.
Sin embargo, la responsabilidad medioambiental es ilimitada, no se trata de indemnizar hasta un determinado límite, sino que hay que restablecer la situación del suelo, del río, del pozo, de lo que se haya contaminado hasta devolverlo en la medida de lo posible a su estado anterior, cueste lo que cueste y se tarde lo que se tarde. Por si fuera poco, la responsabilidad se mantiene durante 30 años.
Por ahora, la inmensa mayoría de seguros que hemos hecho para este colectivo, es porque estaban obligados al presentarse a concursos públicos y además en general se están comprando límites muy bajos.
Parece curioso que aquellos cuyos informes van a servir fundamentalmente para calcular la suma asegurada que deben comprar sus clientes, no sean conscientes que en un futuro serán las propias compañías de seguros, las que repetirán contra ellas, si pueden demostrar alguna negligencia.
La actual crisis de la nube volcánica sirve para reivindicar como nunca la importancia de los seguros para viajes.
Un hecho fortuito, impredecible, absolutamente fuera del control de ninguna autoridad, está suponiendo enormes pérdidas de tiempo y dinero a cientos de miles de usuarios, amén de las compañías aéreas, empresas de turismo, etc.
El tiempo no se lo podemos compensar, pero a cambio de unos pocos euros, si que el seguro reembolsará la totalidad o inmensa mayoría de los costes económicos de no haber podido salir o de no poder volver.
A esto, añadir importantes coberturas como la asistencia médica en el extranjero, repatriación si fuese el caso, responsabilidad civil, perdida de equipajes, retrasos, gastos de urgencia,…
En un mundo que pretendemos cada vez más seguro en todos los órdenes de la vida, la naturaleza nos recuerda que hay temas incontrolables y precisamente para eso están los seguros, para paliar, reparar, resarcir lo súbito, lo impredecible, lo accidental que nos supone un perjuicio.
Hace unos días conseguimos tras no pocas dificultades
asegurar a una empresa catalana que va a importar lámparas LED para el alumbrado público desde China.
No es la primera vez que lo conseguimos, la vez anterior se trataba de juguetes eróticos para hombres, pero si me sorprende lo difícil que actualmente es conseguir estos seguros de responsabilidad civil.
Igual que en general defiendo que contrariamente a las apariencias, el sector es bastante innovador, en este caso concreto, nuestros proveedores en general, adolecen de una gran miopía.
No hay más que leer los titulares de muchos periódicos y aperturas de telediarios, para estar al tanto de las constantes deslocalizaciones de fabricación a China y otros países del entorno. No ver esta realidad y no dar una correcta respuesta de seguros de responsabilidad civil, es regalar terreno a otras opciones.
Algún día no muy lejano, cuando se desarrolle la industria china del seguro, nos quejaremos que nos quitan también en este sector, el mercado.
Soy consciente de de las dificultades técnicas que este aseguramiento tiene, pero que sea difícil no quiere decir que no deba afrontarse, sobre todo cuando se trata de una realidad económica cada día más importante y que está para quedarse.
El problema desde el punto de vista asegurador, cuando nos piden seguros de responsabilidad civil para sphereing es la falta de experiencia siniestral de esta actividad, de ahí que la mayoría de las compañías no quieran dar cobertura.
Otro de los problemas que se plantean, es hacer comprender al que nos lo pide, que cubrimos los daños materiales y / o personales que produzcamos a terceros, pero no las reclamaciones de los que voluntariamente se meten. Esa persona asume sus propios riesgos voluntariamente, por tanto asume que pueda sufrir un accidente, eso sí, si el accidente se produce por no estar la esfera en buen estado, entonces sí que daremos cobertura.
En fin, personalmente no me veo muy tentado por la experiencia; será que no lo he probado, pero que sepan los propietarios, que la responsabilidad civil es asegurable.
Es evidente que vivimos un mundo cada vez más estresado y que en la variación está el gusto. Será que me estoy haciendo mayor, bueno eso hace mucho tiempo que lo piensan mis hijos, especialmente el de quince y el de catorce, pero la verdad lo de meterse en una bola y dejarse caer por una ladera……..