Mi objetivo es ofrecer un punto de encuentro y reflexión sobre el mundo de los seguros a sus principales participantes; clientes, compañías y corredores. Compartir con nuestros colegas los corredores una reflexión sobre el futuro de nuestro sector, trasladar a las compañías las necesidades de nuestros clientes y explicar al cliente final, el conjunto de riesgos a los que se enfrenta, ofreciendo las respuestas aseguradoras que existen.
Como especialistas en seguros de responsabilidad civil, son muchas las solicitudes que recibimos para cubrir distintas atracciones de feria. Sin embargo, en los últimos tiempos, si hay una estrella entre ellos, estos son los castillos hinchables.
Como padre de cuatro hijos, soy muy consciente de su utilidad y diversión en las tardes de verano, pero me sorprende el número de estos artilugios que se venden, que por cierto no son baratos por las informaciones que nos dan nuestros clientes.
Son muy pocas las compañías de seguros que quieran asegurar este tipo de actividades y sin embargo, nuestra experiencia a lo largo de estos últimos años es que no hemos tenido nunca ni un solo siniestro, por lo que parece que no se justifican estas reticencias.
A contrario me sorprende la poca demanda que existe de seguros para los cochecitos, caballitos que se encuentran en la puerta de multitud de bares y tiendas de chuches, de esos que hechas una moneda y se mueven. Bien es cierto que el movimiento es muy lento y como los que se montan son nuestros hijos más pequeños, siempre estamos al lado, pero no quita que precisamente por la corta edad en que se usan, los propietarios o alquiladores, deberían estar mucho más preocupados, pues cualquier daño podría ser mucho más importante.
Entidades Colaboradoras en la Gestión de Licencias
Urbanísticas (en adelante ECLU) es un nuevo sistema aprobado en el Ayuntamiento de Madrid para establecer un nuevo modelo de colaboración público – privado con la intención de agilizar los procesos en materia de licencias.
Esta normativa aprobada a mediados del 2009, está previsto arranque definitivamente a principios del próximo mes de Abril.
Como no podía ser de otra forma, uno de los requisitos para la acreditación, es tener constituido un seguro de responsabilidad civil específico, que nos consta algunos están encontrando dificultades para encontrar o bien a precios bastante desorbitados teniendo en cuenta que no deja de ser una actividad nueva y en consecuencia los ingresos previsibles, no son más que eso, previsiones.
Como especialistas en seguros de responsabilidad civil profesional, son ya varias las ECLU que han confiando en nosotros para cubrir está necesidad, por lo que nos ponemos a disposición del que quiera asesoramiento en esta materia en www.alfarisk.es.
Desde ayer la principal noticia del sector es la intervención de Mercurio. Compañía muy enferma desde hace años y que tras varios episodios de coma, no ha podido superar la grave enfermedad de mala gestión crónica que venía arrastrando, infectando a su paso el subsector de los seguros de autobuses y transportes, en su constante huida hacia adelante.
Afortunadamente, ello no supondrá en esencia y a corto plazo, ningún perjuicio para los asegurados, puesto que cada vez que pagamos cualquier póliza (salvo vida) se incluye un recargo del 0,15% destinado a constituir un fondo destinado a tal fin.
Nuestro sector, tan criticado habitualmente puede sacar pecho en estas ocasiones de tener el Consorcio de Compensación de Seguros, que ciertamente financiamos entre todos, con una pequeñísima contribución y que permite atender a los afectados por catástrofes naturales y a los clientes que sufran una eventual quiebra de una compañía, sin que afecte a las arcas públicas.
Desconozco si la compañía tenía agentes, pero si es el caso acaban de arruinar a más de uno. En cuanto a los corredores, más de uno va a recibir llamadas más bien desagradables, salvo eso sí, si avisaron al cliente. Personalmente me pasó hace apenas unos meses, un cliente necesitaba un seguro bastante especial para un vehículo y solo encontramos dos alternativas, una de ellas Mercurio (a través de un colega amigo) y otra Allianz. Evidentemente Allianz era más caro, pero le recomendé al cliente que no optase por Mercurio, menos mal que está vez me hizo caso.
A los que no les arriendo las ganancias es a los clientes a medio plazo, me temo que van a ver incrementados sus costes de seguros en bastante y encima en un sector tan castigado como el del transporte. Desgraciadamente ha sido muy habitual la subasta anual de los seguros de las flotas de estos vehículos, poniendo entre la espada y la pared cada 31 de diciembre a mediadores y compañías, por un par de duros. Me temo que a algunos les están esperando con el cuchillo en la boca.
Deberían tomar buena nota las compañías que siguen inmersas en la loca guerra de precios de autos y otros ramos, Mercurio es perfectamente digerible, pero no podemos ni debemos permitirnos muchos más casos como este.
Las recientes nevadas en Cataluña y lluvias torrenciales
en Andalucía habrán hecho reflexionar a muchos sobre sus seguros, particularmente los conocidos como multirriesgos.
Los que no tengan seguro de ningún tipo y lo hayan perdido todo, se lamentarán amargamente de su desgracia y de no haberlo hecho o de no haberlo renovado con el razonamiento de ahorrar costes y de que total lleva años pagando y no ha pasado nunca nada.
Los que si lo tengan, se alegrarán parcialmente. En este momento de la verdad, cuando no se trata solo de un pequeño robo ni de un cristal, sino que se ha perdido todo, verán como el perito o la compañía les empieza a hablar de infraseguro. Se aseguró un contenido de 4 y en realidad hay 8, por lo que nos reducen la indemnización en un 50%, lo cual nos deja “cabreados”, algo recibimos, pero claramente insuficiente. Mi experiencia en general, es que la gente, en lugar de asumir su error, suele culpar al SEGURO, agentes / corredores, peritos y compañías. Deberían hacer un pequeño examen de conciencia y recordar que las pareció más importante pagar poco, que asegurar bien.
Luego tenemos otro grupo, los que se dan cuenta de que se les “olvidó” asegurar la perdida de beneficios. Cuando un negocio tiene que cerrar temporalmente por un siniestro, no solo necesita el dinero para poder volver a abrir, que se limpie el local, reponer el mobiliario y las existencias, reparar la maquinaria, etc. Pero es que además debe seguir con sus gastos fijos y mientras está cerrado, no gana dinero. Muchos son los que ni siquiera lo tienen contratado y la mayoría de los que si lo tienen, suele ser muy deficiente y ello por una razón ajena a la actuación del SEGURO. Con la manía generalizada de ocultar fiscalmente la situación de la empresa, cuando se produce un siniestro importante que se ve afectado en su funcionamiento, el perito / la compañía examinan la contabilidad oficial, solo les vale la oficial y hay amigo, entonces vienen los gritos; ¡Hombre, entienda Ud. que no voy a trabajar para Hacienda!, es que ya sabe Ud, etc. Si yo le entiendo, pero entienda que para mí lo único que existe es lo oficial.
Con esto no quiero eximir de responsabilidad a nuestro sector, que deberíamos ser más serios y rigurosos, negándonos a asegurar mal los negocios o bien haciéndole firmar al cliente las advertencias correspondientes sobre como quiere el cliente el seguro. Pero los clientes también deben asumir su parte de responsabilidad en sus decisiones.
Actualizado miércoles 03/03/2010 17:33 horas
Tres españoles controlaban la mayor red de ordenadores ‘zombis’ desmantelada en el mundo con trece millones de equipos infectados, que había conseguido información personal y bancaria de más de 800.000 usuarios de todo el mundo, y que había logrado infectar 500 empresas y más de 40 entidades bancarias.
¡¡ 500 empresas y más de 40 entidades bancarias!!
Debería preocupar, ¿no?
Si se quema tu oficina, comercio o nave, es una desgracia de la que será más o menos complicado salir, pero ¿y el acceso continuado a tus cuentas bancarias y tus datos además de los de los clientes/ proveedores?
Hoy por hoy, debo constatar que no parece preocupar demasiado, pero ya llegará el día……….
Reproduzco por su interés y la profusión de datos básicos, entrevista a D. José María Elguero de Marsh en Eldiariomontañes.es 28-02-10.
Solo un comentario; si esto está pasando con la situación actual de crisis, ya me dirán Uds. que hace falta para que la situación cambie.
Su demanda cambia con la crisis. El seguro de responsabilidad civil de consejeros y directivos ha ascendido al obligatorio escalón de la moda en el mercado actual. Las reclamaciones se han disparado en el colectivo de accionistas y empleados, que sufre un incremento exponencial de daño con los comunes expedientes de regulación de empleo, las modificaciones de contratos de trabajo y los concursos de acreedores. La temática requiere de un análisis pormenorizado acorde a cada contexto y en Cantabria es inevitable referirse a la empresa familiar, foco sobre el que se sustenta el 75% del tejido productivo de la región. Un estudio detallado revelará los datos concretos de la situación en el Hotel Real, mañana, lunes, a las 9.00 horas, en las líneas del discurso de José María Elguero sobre ‘Responsabilidad civil y penal de los consejeros y directivos de las empresas familiares’.
-Las empresas familiares tendrán sus peculiaridades…
-Tienen una tipología y características en términos de responsabilidad compartidos y al tiempo diferentes al común del resto de empresas. Pero si de lo que pretendemos es de hablar del caso cántabro, habría que concretar más…
-Dígame…
-La mitad de las empresas cántabras pertenecen al sector servicios y la otra mitad son industriales. El sector servicios registra menor demanda pero aquí hay un dato curioso. El 9% de estas empresas tienen póliza de seguros y el 91% se divide en dos grupos. Uno, que no llega al 10%, que alguna vez ha preguntado por este tipo de protección, y otro gran bloque que ni siquiera conoce su existencia. El desconocimiento es una de las causas de la no contratación del seguro.
-La contratación es entonces extremadamente pequeña…
-Para hacernos una idea, de las 300 primeras empresas familiares de Cantabria por orden de facturación, tan sólo el 21% tienen seguro.
-¿En referencia al nivel español es un dato muy pequeño?
-El 100% de las empresas pertenecientes al Ibex 35 cuentan con seguro. De las que cotizan en bolsa, el 70% lo tienen. Las sociedades anónimas que no cotizan en bolsa alcanzan la cifra de 35% de contratación y en las pymes desciende a un 15%. Según los datos que hemos analizado en la anterior pregunta, Cantabria se situaría en el puesto 14 de las 17 comunidades autónomas: la cuarta por la cola.
-Y ello a pesar de la crisis…
-Con la situación económica, en el promedio de 2007-2009, la contratación ha aumentado un 70% y las reclamaciones lo han hecho en un 35%, pero sólo el pasado año la siniestralidad (reclamaciones) ascendió un 60%.
-¿Qué vertebra las reclamaciones realizadas en el seno de las empresas familiares?
-El 80% de las empresas familiares no tienen protocolo familiar, que viene a ser la norma que regula todo, y el no tenerlo significa que no siguen las reglas del mercado. Ése es el problema.
-¿Con qué consecuencias?
-Si un padre con una empresa tiene dos hijos, no puede pagar lo mismo a ambos si su formación, su cualificación, su experiencia, no es la misma. Hay familiares en puestos clave que no pueden desarrollar su cometido por falta de formación.
-Contará el desfase generacional…
-Hay un dicho muy ilustrativo que dice algo así como que el abuelo funda la empresa, el hijo la consolida y el nieto la quiebra (entre risas). El 70% de las empresas familiares cántabras están en primera generación. Aún habrá que esperar, pero sucederá. Llegará el momento en el que la empresa tenga que evolucionar, el hijo apueste por la internacionalización pero el padre no domine idiomas.
-¿Y a nivel económico?
-Para hacernos una idea, si los directivos españoles dedican anualmente más de 100 millones de euros a pagar seguros para protegerse, en Cantabria sólo invierten 226.000 euros. El 0,22% del promedio nacional. De ahí surge esa decimocuarta posición.
Publicado en el nº 149 de la revista @rroba, informe de Risc Group sobre fugas de datos a través de programas P2P, realmente demoledor:
El 22% de las pymes confiesan que una parte de datos corporativos confidenciales referentes a contabilidad, clientes, productos y planes estratégicos están circulando libremente por internet por el mal uso de programas P2P. (Estas son las que lo confiesan, por tanto habrá más).
Más de la mitad aseguran que la pérdida ha supuesto unos daños reales y tangibles, cuantificándose por encima de los 77 millones de euros.
El 85% de la perdida de datos se producen por la actuación de empleados que han descargado programas P2P de forma incorrecta a pesar de que el 78% de las empresas tienen reglamentos que lo prohíben expresamente.
Tres son los tipos de seguros que se pueden ver afectados:
Seguro de LOPD, la fuga puede poner en la red datos protegidos que pueden generar importantes multas a la empresa.
Seguro de Responsabilidad Civil, nuestra fuga puede dañar a nuestros clientes, revelación de secretos o acuerdos comerciales, estrategias, etc.
Seguro de daños propios, esté tipo de seguro no existe que yo sepa, pues todavía seguimos en la idea de que los daños propios son solo materiales (incendio, daños por agua, robo) pero ese aspecto es cada día menos importante y sin embargo nuestros datos son la esencia de nuestros negocios.
22% de pymes que confiesan, es un montón de pymes, yo diría que existe un mercado. Me pregunto si alguna se ha preocupado en buscar soluciones aseguradoras o se han conformado con reforzar los sistemas técnicos y reglamentarios.
Algún día, asumirán que por muchos medios técnicos y de control que establezcas, los despistes y hechos malintencionados son incontrolables a partir de un determinado punto y que por tanto, por lo menos tener un seguro que nos proteja de estas consecuencias.
Manuel Chicote y Elena Benito, publican en AA un interesante artículo sobre el ya largo debate sobre honorarios si, honorarios no. La verdad me ha dado mucho que pensar y os traslado mis reflexiones.
Supongamos que a partir del 1 de enero de 2011 por ley se prohíbe que las compañías paguen comisiones a las corredurías.
Lo primero que habría que exigir, ya que el gran argumento es el de la transparencia hacía el cliente, es que las compañías deberían desglosar en sus recibos la prima de riesgo, que debería ser siempre la misma independientemente del canal de distribución y no puede verse afectada por campañas comerciales, ni descuentos por volumen, buen cliente, etc.
Supongamos que eso se consigue, que es mucho suponer.
El primer acto reflejo que creo que tendríamos la mayoría es decir, si hasta ahora me estaban pagando el 15 o el 20% de comisión por un determinado tipo de pólizas, pues mis honorarios van a ser los mismos. Pero un minuto después pensaríamos, seguro que la correduría de al lado piensa lo mismo, así que para diferenciarme yo voy a cobrar cinco puntos menos. Dos calles más abajo, nuestro colega pensará, esta es la mía, ahora me voy a quedar con el mercado, yo voy a cobrar solo el 5% de comisión y compensaré la bajada con el volumen.
Primera consecuencia para el cliente, mismo producto, misma compañía tres precios distintos, ¿????hum…confusión, interrogantes, tengo que preguntar
De entrada nos vernos en la obligación de para defender lo nuestro, atacar al contrario, en lugar de centrarnos en explicar las ventajas del producto frente a otros, es decir, focalizaremos el discurso sobre solo unos de los aspectos y no sobre el verdaderamente importante, que es cubrir adecuadamente el riesgo en función de las características del cliente.
Además, nuestros argumentos serán necesariamente vagos, no podemos olvidar que fundamentalmente vendemos una promesa de confianza, que hasta que el tiempo no pase, no podrá ser demostrada y que encima no depende en absoluto de nosotros. Al fin y al cabo nuestro trabajo es asesorar y gestionar en caso de siniestros, pero no estamos obligados a tener éxito como los médicos, pero todos sabemos que eso no suele estar claro en la cabeza del cliente, que no distingue si hemos hecho muy bien nuestro trabajo, aunque luego la compañía no le responda.
Pero puestos a pensar, he dado un paso más. ¿Qué haría yo?
Pues complicar las cosas, tendríamos una tarifa múltiple en función de los servicios contratados, por ejemplo;
Tarifa básica: Ud. solo nos ha contratado para que le asesoremos entre tres ofertas. Cualquier otra intervención se cobra a parte, petición de suplementos, duplicados de recibo, renovación de la póliza, siniestros.
Tarifa plata: Asesoramos y hacemos la gestión de la contratación.
Tarifa oro: Asesoramos, contratamos, gestionamos los siniestros. Todo el resto a parte.
Tarifa platino: Hacemos lo que hacemos hoy en día, es decir todo.
Eso sí, Ud. firma un contrato antes de empezar a trabajar y paga por adelantado, de forma que nos encontramos con la siguiente conversación;
Buenos días, es que necesito un certificado de la compañía urgente para presentarme a un concurso que vence el plazo mañana.
Buenos días, espere un momento que voy a ver qué tipo de contrato tiene Ud. …….a bueno, es un contrato básico, mire son 25 € por hacerlo y como además es urgente son 25 € más, por favor me hace la transferencia y cuando tengamos el justificante se lo tramitamos.
Hombre es que tengo prisa.
Ya lo entiendo, si hubiese contratado la tarifa oro, estaría cubierto, pero……..
Transparente mogollón, tendríamos como las peluquerías,
Lavar 20 €
Cortar y lavar 42 €
Cortar, lavar, peinar 50 €
Cortar, lavar, peinar, uñas mano derecha 56 €
Y así suma y sigue…..
Pero práctico y comprensible para el cliente, ¿????, frustrante, seguro que mucho, cada vez que nos llamase lo haría con miedo de cuanto le va a costar.
Y eso que no me he puesto a pensar más, pero se puede complicar mucho más, por qué no cobrar por los costes de envío de comunicaciones, por qué no cobrar por consultas generales que a veces nos hacen, o por minutos de consulta telefónica, esto ya se hace en los grandes bufetes de abogados.
A quien corresponda, creo que conviene reflexionar si de verdad una fórmula de este estilo beneficia al cliente final, D. José y Dª María que solo querían hacer el seguro de su casa y que les atiendan cuando tienen algún problema.
Pero que si hay que hacerlo, lo haremos.
Ya comentamos hace unos días que la Ley Omnibus parecía apuntar a la eliminación del visado obligatorio de proyectos, lo cual a la larga ponía en entredicho una de sus principales funciones y fuentes de financiación.
Era de esperar una reacción por parte de estos colectivos. La primera que encuentro se publica en Laopiniondemurcia.es (23-02-10).
Los ingenieros temen que la Ley Ómnibus deje sin cobertura a quienes no se colegien
Los que no estén inscritos en el Colegio no tendrán seguro de responsabilidad civil.
Y más adelante en el artículo se llega a decir:
Así, destaca que “la eliminación de estos seguros, que en este momento se dan de forma automática con la colegiación y el visado, haría necesario que las administraciones -central, autonómica y local- asumiesen de forma única y directa las consecuencias y las responsabilidades subsidiarias de los profesionales cuyos trabajos no tengan estas pólizas”.
Hombre, que defendamos los beneficios de los colegios, bien. Creo que desarrollan una labor importante, pero no con medias verdades o con medias mentiras:
1.- Hay muchos proyectos que no tienen exigencia de visado y los gabinetes de ingeniería tienen seguro de responsabilidad civil a parte del colegio.
2.- La redacción de la frase podría dar a entender que el seguro se da gratis o se incluye en la cuota colegial, lo cual no es cierto, se cobra proyecto a proyecto en base a su presupuesto.
3.- El Código Civil es claro, art. 1.902 y siguientes, aquel que produce el daño debe responder del mismo, por tanto las administraciones serán responsables subsidiarías en la medida en la que sean las promotoras, pero no de forma automática. Y ya se encargarán ellas, en esos casos, de exigir que haya seguro.
Entiendo que los colegios, como forma de organizar la sociedad civil, juegan un papel importante en la sociedad, y que aún con sus defectos (es lo malo de cualquier monopolio) son preferibles a la falta de interlocución profesional que supondría su desaparición, pero por favor, usemos argumentos veraces.
Quiero dar las gracias a Dª Ana Muñoz, presidenta de Fecor, a la que conocí ayer personalmente a través de una amiga común.
Mi amiga me expresó la voluntad de Dª Ana de conocerme, pues sabía que en alguna ocasión había criticado a Fecor, eso sí, con educación y quería “ponerme cara”.
La verdad, visto lo susceptible que se ponen otros por comentarios en alguno de mis blogs, hay que agradecer que alguien acepté los comentarios sin ofenderse por ellos y aceptando que todo es mejorable.
Como ella mismo dijo, se trabaja mucho y duro, pero no siempre se acierta. Creo que esa actitud es muy loable y es el buen camino.
Por cierto, Dª Ana, que Alfarisk también está en FECOR, por tanto Sra. Presidenta, cuente con nosotros.