Comentando hace unos días la tribuna de Francisco Betés en Actualidad Aseguradora sobre la situación de los corredores y corredurías con una amiga inspectora comercial de una compañía, me contaba que a un compañero, un corredor le había explicado que no podía liquidarle los recibos cobrados por cuenta de la compañía, porque había recibido la visita de unos clientes importantes y se había tenido que ir de putas, hombre eso no, aunque sea verdad, cuenta otra cosa.

Anécdota a parte, es en general una triste realidad. La producción cae, las renovaciones si se salvan es a base de recortes, los bancos no renuevan las líneas de crédito y como pequeños empresarios que somos, la decisión última que tomamos y que más nos cuesta hacer, despedir a alguien, es la que tomamos siempre a destiempo, cuando ya no tenemos ni para pagarlo.

Difícil resistirse al crédito gratuito que supone las primas cobradas por cuenta de las compañías en la esperanza de que el mes que viene lo repongo. Es un bache, solo un bache y así se van creando una bola hasta que no hay quien salga.

Betés sueña con que las compañías, en vez de cerrar los ojos y mirar a otro lado, tomen cartas en el asunto. Preparen Uds. un verdadero plan de contingencias, siéntese con el profesional, crear un ámbito de confianza y diálogo, evalúen la realidad del problema y ofrezcan ayuda. Cualquier otra solución es peor.

¿No alardean cada trimestre de mejorar su situación en todos los aspectos, ventas, clientes, resultados? Pues que se note. Somos una red gratuita, a la que han cargado Uds. cada vez con más obligaciones y que solo cobra si vende.

Denos un margen de respiro, que podamos reorganizarnos, tenemos carteras con las que responder, es solo liquidez (en la mayoría de los casos) y organización empresarial. Menos cursos sobre el nuevo producto de Vida, PPA o comercio y más sobre gestión eficiente de un negocio. Menos imponer su web y más facilitar programas de gestión interna de correduría con cuadros de mando eficaces.

Me temo con Betés, que es solo un sueño. Por mi experiencia tanto en compañía como corredor, y menos desde el 2006, es que las compañías no saben diferenciar y comprender a sus socios de hecho. Nos ven con desconfianza, criticones y poco manejables, pero insisto, las suspensiones de pagos y quiebras son un remedio mucho peor, para todos.