Con cierta frecuencia recibo revistas editadas por las compañías de seguros. En general bastante insulsas y de de nulo interés para mi como corredor, pues su principal objetivo es al autobombo y reforzar la imagen a nivel interno.
Pero ello me lleva a otra reflexión, que ya viví cuando fui director de sucursal.
Las compañías no son capaces de tratar diferenciadamente a cada canal, ni mejor ni peor, pero si con características muy distintas, lo cual conlleva necesariamente a la frustración para ambos colectivos.
A los agentes se les exige una fidelidad que debe ser compensada, pues tienen que asumir lo bueno y lo malo de su entidad.
Los corredores nos debemos a nuestros clientes, no a nuestros proveedores, por tanto necesitamos interlocutores suficientemente preparados para asumir esta realidad sin que ello produzca frustraciones.
El programa de formación para los agentes debe ser muy amplio, profundo y obligatorio, pero no restringido solo a productos o la web de la compañía, sino técnicas de comunicación, venta, recursos humanos….
Nosotros necesitamos una atención y una escucha más activa, una mayor adaptación a la verdadera necesidad del cliente, no nos vale que sean lentejas, porque entonces buscamos los garbanzos en otro sitio.
Por experiencia, me temo que es una asignatura que quedará pendiente durante mucho tiempo, más ahora que las compañías están distraídas con la multicanalidad, por eso, cuando puedo escoger, prefiero trabajar con compañías que solo trabajan con corredores.




