(Copia de manifiesto publicado en el día de hoy en Expansión, que entiendo que es de gran interés y con el que coincido plenamente)

1.- La actual crisis económica no se debe exclusivamente a una inédita crisis del sistema financiero, sino a una profunda crisis de valores que asienta sus raíces, al menos en España, en un modelo de sociedad que pretende asignar al sistema educativo obligaciones que no le corresponden: definir y determinar los valores sobre los que se sustenta una sociedad.

2.- El Estado del Bienestar erróneamente entendido ha transformado nuestra sociedad y ha deteriorado sus valores: de la cultura del sacrificio, a la del menor esfuerzo posible; de la del ahorro, a la del consumo; de la del ser, a la del tener; del respeto y protección de la dignidad individual de la persona, a la egoísta satisfacción de intereses particulares; de la previsión a la improvisación.

3.- La crisis financiera es un reflejo de esta realidad. La fiscalidad, también. En años pasados se ha insistido en hacer justicia a través de los ingresos olvidando el necesario rigor en el control del gasto. Actualmente se ha desfigurado incluso el propio sistema tributario con privilegios fiscales indiscriminados y otras normas injustas.

4.- No ha fracasado el sistema capitalista ni el de libre mercado como modelo económico, sino la ausencia de límites morales o éticos a la conducta humana, derivada de la relativización del bien y del mal y su sustitución por la moral de conveniencia del éxito a corto plazo. La empresa es y seguirá siendo la principal fuente de riqueza y de creación de empleo. Evitar la destrucción de puestos de trabajo exige preservar la continuidad de las empresas sin perjuicio del necesario control que el Estado debe ejercer sobre las que se consideren estratégicas para el interés general.

5.- Es pues necesario asentar las bases de un nuevo modelo económico y de sociedad, en el que ética, moral y valores humanos tengan un lugar preeminente.

6.- Nuestro actual ordenamiento jurídico no está concebido para dar una respuesta efectiva y urgente a situaciones tan excepcionales como la actual. Ni la Ley Concursal, ni el Estatuto de los Trabajadores, ni la normativa social, tributaria y financiera, son instrumentos adecuados para afrontar con prontitud una crisis económica generalizada cuyo común denominador es la falta de liquidez de las empresas como consecuencia de la desconfianza instalada en el propio sistema financiero.

7.- Superar la grave crisis económica que afrontamos exige distinguir entre medidas coyunturales a adoptar de forma urgente, excepcional y extraordinaria, y  reformas estructurales a emprender para asentar los fundamentos de un modelo de sociedad vertebrada y solidaria y una economía próspera.

8.- En cuanto a las medidas coyunturales, consideramos necesario y urgente reducir y redistribuir el gasto público; adaptar excepcional y temporalmente las normas mercantiles, sociales, laborales, fiscales y financieras al actual entorno de crisis; permitir que de forma extraordinaria las empresas puedan aplazar sus pagos al Tesoro Público; reducir los costes fiscales y sociales de empresas y trabajadores; e imponer controles para que el crédito de las entidades financieras que se benefician de ayudas públicas fluya de inmediato a empresas y particulares. Ayudar a quienes tienen dificultades económicas es socialmente necesario, sin olvidar que la prioridad es garantizar la continuidad de nuestro tejido empresarial y evitar, por tanto, la destrucción de empleo. Antes de incentivar la creación de empleo, es necesario evitar que se destruyan puestos de trabajo; antes de incentivar nuevas inversiones, hay que frenar la deslocalización y cierre de empresas. La excepcionalidad y gravedad de la crisis económica requiere por tanto que se adopten de inmediato medidas extraordinarias y temporales que lo eviten.

9.- La economía de mercado sólo es imaginable si existe el Estado para tutelar la libertad y corregir efectos indeseables. Una de las causas de la crisis reside en que la economía se ha globalizado pero no existe una Autoridad global. Es por ello necesario que se adopten de forma coordinada y urgente medidas internacionales que impidan actuaciones deshonestas de operadores económicos que se amparan en la dispersión mundial de los poderes públicos.

10.- Respecto a las reformas estructurales, es necesario sentar las bases jurídicas de una gestión del gasto público con criterios de eficiencia, eficacia, control y transparencia como pieza angular de la acción política; apostar por la formación de talentos, por los emprendedores, por las nuevas tecnologías, por las energías renovables y alternativas, por la investigación y desarrollo, por la productividad, por recuperar la industria que se ha deslocalizado y por un tejido empresarial competitivo. Hay también que adoptar decisiones para afrontar los problemas del envejecimiento de la población, de la sanidad, de la justicia, de las pensiones, del Estado de las Autonomías, del sistema educativo y del sistema tributario.

11.- No adoptar las medidas coyunturales y estructurales necesarias, puede conducir la actual crisis económica y política hacia una convulsa crisis social de imprevisibles consecuencias. Es por ello imprescindible superar la desconfianza, el desánimo, la indiferencia y el desengaño de la ciudadanía hacia la política.

12.- Superar eficaz y urgentemente la actual situación y edificar los pilares sobre los que se asiente el futuro, requiere la inmediata creación de un Grupo de Trabajo integrado por expertos independientes de reconocido prestigio social, profesional y académico que propongan las medidas coyunturales y estructurales necesarias para su posterior consenso político entre las fuerzas con representación parlamentaria, previo amplio debate en la sociedad. Los Pactos de La Moncloa son sin duda un válido referente por lo que significaron para el relanzamiento de España. En el momento presente, recuperar la generosidad y amplitud de miras con la que abordaron la transición política y económica hacia un Estado democrático de Derecho todos los agentes sociales implicados en el cambio constituye una necesidad estratégica para proyectar nuestro país más allá del escenario incierto y borrascoso que nos abruma.

13.- El único objetivo de estas reflexiones es concienciar a nuestra sociedad de la gravedad de la actual situación y de la necesidad de reaccionar frente a la misma con el apoyo de todos, especialmente de quienes, por su experiencia, independencia y reconocimiento social, profesional y académico pueden contribuir a superarla.

14.- Trazar con firmeza las líneas maestras de las reformas que nuestro país necesita es tarea de quienes vivimos y trabajamos en él. La participación de la sociedad es ahora más necesaria que nunca. Invitamos por ello a toda la ciudadanía, a las instituciones civiles y sociales, a los diferentes estamentos universitarios, a las patronales y sindicatos, a las corporaciones profesionales, a los medios de comunicación y en general a todos los que integramos la sociedad civil, a reflexionar objetiva e independientemente sobre la situación que atraviesa España y a suscribir la propuesta de creación del mencionado Grupo de Trabajo.