Así titulaba hace unas semanas su columna José María Elguero de Marsh en Actualidad Económica. 

Coincido con él en que si ha habido una modalidad que ha evolucionado en la última década ha sido esta. De ser un producto absolutamente desconocido, ahora se ha convertido en un producto ampliamente demandado. 

D. José María apunta a las tendencias previsibles para este año, de mayor competencia, entrada masiva de los bancos, aumento de las reclamaciones, efectos de la nueva legislación,….con todo ello estoy de acuerdo. 

Sin embargo a mi entender quedan dos grandes asignaturas por aprobar por parte del sector.

La primera por parte de la mediación de conocer y asesorar correctamente a los clientes. Nos estamos encontrando con bastantes clientes que cuando entran en concurso dejan de renovar el seguro. Precisamente cuando más lo pueden necesitar, van y tiran por la borda los años pagados, un chollo para las compañías, que no asumirán siniestros posteriores al vencimiento al ser pólizas claims made. Nadie les cuenta la existencia del periodo informativo o de notificación, esencial para compensar el mencionado claims made y que aunque de forma imperfecta permite cubrir temporalmente las reclamaciones que puedan recibir los administradores y/o directores.

La segunda por parte de las compañías, salvo honrosas excepciones, el periodo de notificación o informativo no debe ser potestativo de las mismas y debe extenderse al menos durante cuatro años, plazo de prescripción legal existente.

Si no mejoramos drásticamente estos dos aspectos, nos podemos encontrar que tras diez años de dura lucha de concienciación, se produzca un desprestigio de esta modalidad tan importante y necesaria.