Pan para hoy y hambre para mañana.

 

Desde que tengo uso de razón he leído y he escuchado que uno de los elementos de fortaleza de la economía de un país es su capacidad de contar con importante ahorro a largo plazo que permita contar con un capital para inversiones también a largo plazo.

 

Para ello, los gobiernos a través de su política fiscal, reglamentan distintos instrumentos como el mercado de acciones, obligaciones del estado, letras, obligaciones privadas, fondos de inversión, unit link, fondos de pensiones, etc.

 

Cada uno debería tener su fiscalidad, con el fin de incentivar el ahorro a largo plazo, a mayor plazo mejor fiscalidad. Esto ya nos lo cargamos en España en la última reforma fiscal, todos al 18%.

 

Pero ahora vamos a por lo que ya constituimos en el pasado, una nada despreciable suma de dinero, que probablemente ha estado invertida en financiar al estado, al buscar seguridad por encima de rentabilidades especulativas.

 

¿Qué se busca? Volver a meter eL dinero en el circuito. Lo sacamos del fondo, pagamos las deudas, los bancos vuelven a tener dinero y presuntamente lo volverán a prestar a gente rentable.

 

Primero que tengo mis dudas sobre la reintroducción del dinero por parte del sistema bancario, me temo más bien que se lo devolverán a nuestros amigos franceses, alemanes e ingleses, que es a quien se lo deben. Pero es que además, ¿y una vez pagadas las deudas que?, que hace nuestra familia, que ahora ya si se ha quedado sin nada.

 

Es difícil decirle a alguien que el dinero que puso en un instrumento para la jubilación ahora no lo puede tocar, aunque lo esté pasando mal. Pero, que conste que ya lo sabía, tenía otros instrumentos más flexibles pero prefirió este que le aportaba más ventajas fiscales.

 

Ahora cambiamos las reglas del juego, así no hay forma de planificar ni tomar decisiones, esto nos pasa a nivel de la fiscalidad, a nivel de la educación y tantos otros, lo dicho, Pan para hoy y Hambre para mañana.