El otro día fuimos consultados por una empresa sobre un seguro de responsabilidad civil de consejeros y directivos.
En su correo nos indicaba que tenía una cobertura actualmente de 1.200.000 €. La llamé y le di nuestro precio orientativo, pues carecíamos de los datos esenciales para que fuese definitivo.
La clienta me contestó que eso es lo que estaba pagando y que lo que quería era rebajar el precio.
Le pregunté el nombre de su actual compañía, y tras afirmarle que en efecto era una gran compañía y un gran producto, traté de explicarle que el nuestro era bastante mejor para sus intereses, incluso al mismo precio.
También le indique que si lo que quería era reducir la prima, se podía bajar algo la cobertura, y así obtenía mejor producto y más barato.
Inútil, lo noté en seguida. Se había bloqueado mentalmente en que lo que le ofrecía era el mismo precio y ya no atendía a más razonamientos, es más la estaba exasperando lo que le explicaba. No insistí, estábamos en una vía muerta, le propuse mandarle un correo explicativo lo cual hice.
Pero me temo que no habrá resultado. El cliente solo quería escuchar que fuese más barato, daba lo mismo si el producto es bueno, malo o regular.
Luego, con el tiempo, quizás vendrán frases tipo, los seguros son todos unos ladrones, para cobrar si pero para pagar no, mucho prometer pero luego nada………..Una pena.




