Año 2000 - 2001, el que no esté en la web, tatuajedesaparecerá. Año 2008 – 2009 si no estás en las redes sociales no existes.

 

Como siempre este tipo de afirmaciones categóricas, conllevan un mucho de exageración y un algo de verdad.

 

Lo que sí es cierto, es que lo que publicas en internet, allí se queda, en general completamente accesible a cualquiera.

 

Cada vez son más los artículos que comentan que las empresas de selección rastrean en la red cualquier referencia que puedan encontrar sobre un candidato. Sin embargo, da la sensación de que prácticamente a nadie le preocupa.

 

Creo que es un profundo error, hoy por hoy, las redes sociales tienen un marcado carácter lúdico personal, que permite el intercambio de fotos, comentarios jocosos, chorradas sin trascendencia, todo ello basado en que solo accederán unos pocos amigos y que no tiene gran importancia, de ahí que en general se proteja poco.

 

Lo malo, es que al igual que los tatuajes, los que se publica, es prácticamente imborrable, y sacado fuera de su contexto, puede causar graves inconvenientes.

 

Pongamos un joven universitario, que en varias ocasiones cuelga fotos y comentarios de juergas con los amigos, y en el muro se reciben un montón de comentarios de todo tipo. Tres años después, nuestro joven universitario, con su MBA bajo el brazo participa en un proceso de selección de una multinacional. Nuestro joven amigo hace tiempo que se aburrió de su página y ni se acuerda de lo que hay publicado, pero la persona de recursos humanos ha hecho su trabajo y tiene bastante información del pasado de nuestro amigo.

 

Por todo ello, cuidado con lo que nos tatuamos y donde lo hacemos, puede que dentro de unos años nos arrepintamos.