Cofidis se ha lanzado a una ardua campaña de captación de corredurías para que nuestros clientes financien sus seguros, facilitando en principio la venta.

 

En justicia, hay que reconocer que el pionero fue Close Brothers, que nos trajo está novedosa idea del mercado británico, como no podía ser de otra forma.

 

En teoría, todo perfecto, alguien tiene varios seguros, la crisis, el paro, para evitar su cancelación o hacerlo más llevadero, se pone como una cuota plana y en paz.

 

Pero, una duda. ¿Qué pasa si el cliente deja de pagar? ¿y si encima tiene un siniestro?

 

La compañía ha cobrado el recibo entero y el cliente tiene el recibo por la anualidad, por tanto las incidencias entre terceros no deben afectar a la compañía.

 

No me cabe duda que las entidades tienen mecanismos para intentar recobrar, pero dada la facilidad con que la gente devuelve habitualmente los recibos de seguros, me parece que puede acabar siendo un cierto quebradero de cabeza, del que imagino no va a estar ajeno el corredor. De repente se va a ver inmerso en situaciones ajenas a su trabajo, en ocasiones con clientes importantes para él, por un lado la entidad financiera presionando para que haga de cobrador del frac y a la vez teniendo que atender al cliente.

 

Además, está el problema de la gestión. Ahora tengo el seguro del coche, de la casa, el de vida y uno de accidentes con un determinado corredor, por supuesto con vencimientos diferentes, pero se establece una cuota única. De repente, el banco me obliga a cambiar el de vida y el de hogar porque he pedido un préstamo, por tanto la cuota deberá cambiar, menudo follón.

 

Sinceramente, al principio me pareció una buena idea, pero con estos inconvenientes me he enfriado. Mi trabajo es asesorar a clientes, gestionar la póliza comprada y el cobro, y lo siento mucho, si no puede pagar, pues que no compre, pero no quiero ni puedo convertirme, aunque sea parcialmente en un cobrador del frac.