Curioso título el escogido por AA para hablar de los inspectores comerciales de toda la vida. Es más, en las entrevistas realizadas a nuestros colegas, se reconoce que la imaginación para titular está función es ilimitada.

Yo personalmente hace ya mucho tiempo que anuncie su desaparición, apreciación que en general no coincide con la mayoría de las opiniones de mis colegas, por tanto debo ser yo el equivocado.

Si debo aclarar que en nuestro caso, trabajamos cada vez menos con compañías de las denominadas generalistas, precisamente por la existencia de estos personajes (muy respetables, por cierto) que no tienen ninguna autonomía ni capacidad de decisión, por lo que en lugar de sumar, en general restan eficacia a nuestra gestión, existiendo como siempre honrosas excepciones.

Yo personalmente prefiero trabajar directamente con los técnicos, estos sin que han evolucionado en los últimos años, han pasado de estar en sus atalayas del Olimpo, a bregar en el barro del día a día, en ocasiones hasta perder cualquier tipo de pudor y dignidad. Pero por lo menos, una palabra dada es una palabra respetada.

Hace unas semanas un cliente nuestro que tiene un seguro de responsabilidad civil como peluquería canina, fue directamente a una oficina de la compañía y pidió se incluyese como actividad adicional, servicio de limpiezas de comunidades. Sorpresa, la compañía lo acabó haciendo. Si llega a ser un comercial el que se compromete a eso, le hubiesen dejado colgado. 

Para mi mucho tiene que cambiar la mentalidad de este colectivo y las instrucciones que reciben de sus propias compañías para que la profesión tenga contenido y futuro. Deben conocer bien su casa, sus productos y tener capacidad de decisión suficiente para tomar resoluciones rápidas y sin vuelta atrás. Menos empeñarse en que usemos las webs de la compañía y más colaborar en la resolución de los problemas que se plantean día a día, de forma ágil e imaginativa.