tiendaEl Pais.com publicaba el pasado sábado 21, un interesante reportaje sobre la destrucción del pequeño comercio. 

Ciertamente las cifras indicadas son escalofriantes, 40.000 comercios, que incluso elevan a 55.000 si se incluyen bares y restaurantes, a un ritmo de 100 tiendas al día.

 

En el reportaje se expone el ya relativamente viejo debate pequeño comercio contra gran superficie, y se incide sobre el perjuicio a la forma de vida de barrio y para una sociedad cada vez más envejecida.

 

Indudablemente, sobre todo en las grandes ciudades, esto es bastante cierto y las causas son múltiples.

 

Lo que me ha sorprendido es que ni una línea sobre el comercio del siglo XXI, el comercio por internet.

 

Cada día son más las iniciativas que se multiplican cambiando el modelo, ¿donde están las nuevas generaciones, con alto poder de consumo?, en la red. ¿Qué hace el comerciante que quiere llegar a la gente?, ponerse en la red.

 

Desconozco en este momento las cifras que representa el comercio electrónico y personalmente estoy en la idea, de que los métodos de medición para el nuevo mercado, todavía no reflejan correctamente lo que de verdad está pasando, pero hablar del comercio sin ni siquiera mencionar internet, me parece mirar al retrovisor, en lugar de mirar hacia el frente.

 

Podremos debatir, si un modelo es mejor que otro, las ventajas e inconvenientes, pero los hechos son los que son. Por falta de tiempo, por comodidad, por servicio y muchas veces por precio, internet ofrece una alternativa real, que cada día será más importante.

 

A lo mejor, si adoptamos está visión más amplia, descubrimos que no se están destruyendo, en el computó global, tantas tiendas, sino que lo que está pasando, es que están cambiando su forma de trabajar.