internetAunque algunos actores en España reivindican su presencia desde mediados de los noventa, creo que podremos estar de acuerdo en que la primera gran explosión de internet se produjo a partir del año 2000.

De repente surgió una fiebre del oro, había que estar en internet a cualquier precio y de cualquier manera. Grandes corporaciones y empresas, crearon monumentales sites con pies de barro, se contrataron a los mejores y a muchos mediocres con apariencia de buenos, ejecutivos de altísimo nivel e inteligencia, se quitaron la corbata y se lanzaron al océano olvidando las más mínimas reglas de la prudencia y del sentido común. Lo único importante eran las visitas, muchos miles de visitas, cientos de miles de visitas. Por ahora no compraban, pero ya llegaría…..pero no llegó.

Como siempre, hubo listos, pillos e inteligentes que dieron el pelotazo, crearon una apariencia de gran idea y le dieron el pase multiplicando por millones su inversión, lo cual alimentó todavía más la burbuja.

Pero para conseguir las visitas, millones de visitas, había una premisa, había que ponerlo fácil, lo más fácil posible; resultado todo era y en muchos casos sigue siendo, gratis (quitando la conexión, que por cierto es cara y de baja calidad y que seguramente son los únicos que de verdad han ganado dinero con este tema, lo que se dice, ganar dinero).

Por otro lado, algún ingreso debíamos justificar, ¿no?. Dos grandes ideas surgieron;

Lo que se vende en internet debe ser más barato que la venta tradicional, al fin y al cabo los costes de estructura son mucho más bajos y esta será la forma de captar clientes y fidelizarlos, luego ya subiremos los precios.

La publicidad, el gran El Dorado. La publicidad cubrirá nuestros costes y nos permitirá ganar dinero.

Pero la publicidad no da. Sí, cada vez se invierte más, pero por cada euro de posible inversión, se multiplican por 20 las webs, blogs, foros, facebooks y similares donde invertir, lo cual diluye el potencial por site y la efectividad de la publicidad en si misma.

En cuanto a competir por precio, le idea era buena, pero la propia transparencia del sistema la hace inviable, siempre hay alguien más barato, siempre alguien está dispuesto a estrechar más sus márgenes e incluso vender a pérdida, la sacro santa y equivocada idea, de que primero hacemos clientes y luego los fidelizaremos. El que entró por precio, se marchará por precio.

Por último y precisamente porque las barreras de entrada son aparentemente bajas, se multiplican las ofertas, seguramente habrá estadísticas de los cientos o quizás miles de webs nuevas que nacen cada día en todo el mundo, unas copiando modelos que aparentemente funcionan en otros países, otros creyendo haber encontrado la piedra angular de la diferenciación radical y la inmensa mayoría confundiendo el inmenso incremento de tráfico con ganar dinero.

Y así hemos educado al mercado, gratis y / o barato. Pocos, muy pocos proporcionalmente, hemos comprendido que internet lo que de verdad aporta es la eliminación del tiempo y del espacio. Y que esto es un valor suficiente en sí mismo.

El hecho de poder buscar una solución en cualquier momento, desde cualquier sitio, sin horarios, sin desplazamientos, justifica ampliamente pagar lo que corresponda por el servicio deseado o necesitado. A, por cierto, olvidemos la fidelización, a muerto. 

Cuando se derrumban las barreras geográficas que me obligan a escoger entre lo que me ofrecen en mi zona, cuando lo puedo hacer cuando a mi me venga bien, pudiendo comparar y escoger, YO CONSUMIDOR, SOY EL REY. Solo quiero comprar lo que quiero comprar, no me ofrezcas otros productos, no me des cupones descuento, no me obligues. Solo quiero lo que quiero, cuando lo quiero. Si te vale bien, si no estás ya habrá otro, es más, probablemente no me acordaré de donde lo compré la otra vez.