En el Congreso de Responsabilidad Civil que se está desarrollando estos días, intervino D. José Ramón Manzanares, Magistrado. Su ponencia se desarrolló en el marco de la ponencia sobre La Prueba Pericial en el Proceso de Responsabilidad Civil.

 

Entre otros interesantes comentarios, me ha llamado la atención su queja, muy fundada, sobre las enormes diferencias de valoración a las que se enfrentan en muchas ocasiones entre el perito de la compañía y el perito de parte. Como dice, si un perito estima los daños en 20.000 € y otro en 200.000 € algo chirría. Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.

 

En este sentido, el Magistrado recordó (debo reconocer que no lo sabía, claro que no soy perito), que el Código Penal, establece penas importantes por falsos testimonios o faltar sustancialmente a la verdad.

 

Artículo 459

Las penas de los artículos precedentes se impondrán en su mitad superior a los peritos o intérpretes que faltaren a la verdad maliciosamente en su dictamen o traducción, los cuales serán, además, castigados con la pena de inhabilitación especial para profesión u oficio, empleo o cargo público, por tiempo de seis a doce años.

Artículo 460

Cuando el testigo, perito o intérprete, sin faltar sustancialmente a la verdad, la alterare con reticencias, inexactitudes o silenciando hechos o datos relevantes que le fueran conocidos, será castigado con la pena de multa de seis a doce meses y, en su caso, de suspensión de empleo o cargo público, profesión u oficio, de seis meses a tres años.

 

Creo que también es importante que los corredores tomemos buena cuenta de ello, pues podemos tener la tentación de influir excesivamente en un perito cuando actúa por cuenta de nuestro cliente.