Enrique Dans es uno de los más importantes bloggeros en España y es seguido regularmente por miles de personas. El pasado 10 de mayo se hizo eco de la siguiente propuesta de la Comisión Europea:
“Una propuesta de la Comisión Europea sobre protección de los consumidores pretende dotar a los compradores de un producto de software de las mismas protecciones que tienen cuando adquieren un bien tangible (vía Slashdot): el desarrollador, por tanto, adquiriría responsabilidades sobre los posibles fallos que un mal funcionamiento de su producto pudiese provocar”.
“El razonamiento de la Comisión viene a afirmar que una de las razones de las progresivas mejoras de calidad en muchos sectores y productos viene dada por el hecho de que los fabricantes están obligados a asumir los costes derivados de un mal funcionamiento de sus éstos, y que no obligar a los fabricantes de software a hacer lo mismo supone, en la práctica, un subsidio para esa industria que le permite poner en el mercado productos peor hechos, permaneciendo al margen de consideraciones como la seguridad o la calidad”.
El comentario es más extenso y os invito a verlo entero en www.enriquedans.com. En él se mencionaba que se abría un importante campo para los seguros para los programadores, a lo que yo hice un comentario, sobre el hecho de que dichos seguros ya existen.
Mi sorpresa fue que de los 88 comentarios que hay a día de hoy (16 de mayo) la inmensa mayoría es de rechazo por parte de programadores, afortunadamente no todos, pero si muchos.
Me sorprende que los protagonistas de la principal industria del futuro, de hecho, ya del presente, no se planteen hacer productos tendentes a defectos 0, como de hecho se exige para cualquier otro producto.
Me sorprende que ni la Comisión ni ninguna otra autoridad se planteen la necesidad de tener que editar una legislación específica, el software no deja de ser un producto más, sometido a las mismas exigencias que se piden a productos industriales, alimenticios o de naturaleza intelectual.
Por supuesto, que la exigencia de que el producto vendido funcione acorde a lo prometido no se consigue siempre, existen errores, negligencias, fallos, que producen indudablemente perjuicios económicos, para eso está el seguro para la industria IT.
Igual que el que produce frenos para coches, si una partida sale mal, y produce accidentes, el fabricante deberá indemnizar los daños producidos, costear la retirada y sustitución del producto que ha salido defectuoso, lo mismo pasa con el software.




