Contrariamente a lo que exponía ayer, a veces si se aportan verdaderas innovaciones a los productos. Os propongo dos ejemplos;
Markel, compañía especializada en responsabilidad civil profesional, ha incorporado en sus pólizas desde hace más de un año, entre otras garantías, cobertura de multas de LOPD hasta 60.000 € (con una franquicia de 6.000 €).
Es una apuesta arriesgada, pues la mayoría de las multas son de este importe y además no se exige estar adaptado a la ley. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido, y este es un mercado bastante pequeño, no me consta que nadie haya copiado la idea.
Otro ejemplo,
Hiscox, que apenas ha iniciado su andadura en nuestro mercado en RC profesional, apostó desde el primer momento en facilitar cuestionarios pretarificados para empresas con facturaciones hasta 500.000 €, recientemente ampliado hasta 1 millón.
¿cotizar una empresa de programación informática en 30 segundos? ¿darle la tarifa a los corredores? O aberración, sin embargo, está formula, combinado con unas tarifas muy competitivas, les ha permitido un despegue fulgurante en pocos meses.
Tampoco me consta, que ninguna otra compañía haya seguido estos pasos.
Se podría concluir que las verdaderas innovaciones solo se pueden dar en los segmentos de alta gama, pero no estoy de acuerdo.
A modo de ejemplo, La Unión y El Fenix tenía un producto de hogar, MI CASA, era una póliza cerrada, pero muy completa y su genialidad era la facilidad de tarificación, eran pesetas y no me acuerdo si las cifras que voy a dar son correctas, pero el proceso era:
1.200 pesetas por millón de continente, más 4.200 pesetas por millón de contenido más 1.000 pesetas si querías la ampliación todo riesgo. Hasta el más tonto y el más borracho, era capaz de dar el precio sobre la marcha, os juro que se vendían como churros. Vete a calcular ahora un hogar en 30 segundos.
Alguien debería reflexionar sobre donde están las verdaderas innovaciones.




