logomercurio1Desde ayer la principal noticia del sector es la intervención de Mercurio. Compañía muy enferma desde hace años y que tras varios episodios de coma, no ha podido superar la grave enfermedad de mala gestión crónica que venía arrastrando, infectando a su paso el subsector de los seguros de autobuses y transportes, en su constante huida hacia adelante.

 

Afortunadamente, ello no supondrá en esencia y a corto plazo, ningún perjuicio para los asegurados, puesto que cada vez que pagamos cualquier póliza (salvo vida) se incluye un recargo del 0,15% destinado a constituir un fondo destinado a tal fin.

 

Nuestro sector, tan criticado habitualmente puede sacar pecho en estas ocasiones de tener el Consorcio de Compensación de Seguros, que ciertamente financiamos entre todos, con una pequeñísima contribución y que permite atender a los afectados por catástrofes naturales y a los clientes que sufran una eventual quiebra de una compañía, sin que afecte a las arcas públicas.

 

Desconozco si la compañía tenía agentes, pero si es el caso acaban de arruinar a más de uno. En cuanto a los corredores, más de uno va a recibir llamadas más bien desagradables, salvo eso sí, si avisaron al cliente. Personalmente me pasó hace apenas unos meses, un cliente necesitaba un seguro bastante especial para un vehículo y solo encontramos dos alternativas, una de ellas Mercurio (a través de un colega amigo) y otra Allianz. Evidentemente Allianz era más caro, pero le recomendé al cliente que no optase por Mercurio, menos mal que está vez me hizo caso.

 

A los que no les arriendo las ganancias es a los clientes a medio plazo, me temo que van a ver incrementados sus costes de seguros en bastante y encima en un sector tan castigado como el del transporte. Desgraciadamente ha sido muy habitual la subasta anual de los seguros de las flotas de estos vehículos, poniendo entre la espada y la pared cada 31 de diciembre a mediadores y compañías, por un par de duros. Me temo que a algunos les están esperando con el cuchillo en la boca.

 

Deberían tomar buena nota las compañías que siguen inmersas en la loca guerra de precios de autos y otros ramos, Mercurio es perfectamente digerible, pero no podemos ni debemos permitirnos muchos más casos como este.