Como comentábamos ayer, Miguel Benito nos invitó en su blogprograma de seguros en Punto Radio para hablar de nuestro producto para blogueros, www.segurosparabloggers.es

Lo primero agradecer la posibilidad de participar y exponer un producto muy novedoso y que todavía le queda un largo camino para cuajar. Afortunadamente coincidió que por la mañana me hicieron una entrevista sobre el mismo tema, que saldrá publicada el próximo domingo en el Dominical de ABC. 

Sin embargo, surgió un interesante debate sobre el precio. A Miguel Benito le parecía caro, recordemos en ese sentido que el seguro está disponible para una cobertura de 100.000 € desde 370 € anuales.

No es la primera vez que recibo un comentario en ese sentido y debo reconocer que me sorprende, es más a mi entender es barato. Tengamos en cuenta que cualquier reclamación, justificada o no, va a conllevar importantes gastos de defensa jurídica, máxime cuando la materia sobre la que versará es la de calumnia, difamación o ataque a la marca, contrapuesto a la libertad de expresión, campos todos ellos relativamente etéreos y que permiten una cierta discrecionalidad del juzgador.

Que puede costar una buena defensa, ¿10.000, 20.000 €? Y eso nos ha costado 300, 400 o 500 €. Pues aunque solo tengamos una reclamación a lo largo de los años, deben pasar muchos para compensar solo el coste, no digamos si encima nos condenan.

Miguel Benito ponía el ejemplo de un chaval de 18 años que escribía un blog, pero claro, ese no es el target de este producto. El objetivo son profesionales que bien por hobby, por dar servicio, por publicitar sus ideas o empresas, escriben regularmente sobre temas que conocen y dominan, en ocasiones alabando y en ocasiones criticando. 

Se trata de que está actividad complementaria no se convierta en un quebradero de cabeza, que estemos tranquilos lo cual no quiere decir, que sea una patente de corso, pero que si alguien se molesta en exceso podamos bloquear la amenaza.

De cualquier forma, a mi entender, no será el precio la principal barrera de compra del producto, sino por ahora, la falta de concienciación de mucha gente que a pesar de que ya se conocen casos en España de sentencias, algunas condenatorias, siguen pensando lo de “a mí no me tocará”.