Hace unos meses defendí al Sr. Díaz Ferran por lo que entendía era un ataque despiadado e injustificado hacía un compañero por el hecho de haber fracasado en una gestión profesional.
Defendía y sigo defendiendo, que los empresarios no estamos obligados al éxito, ya nos gustaría, y que en el peor de los casos, cuando todo va mal, nos guste o no, el empresario como capitán del barco debe ser el último en irse, normalmente con grandes deudas que tendrá que asumir en solitario.
Ahora bien Sr. Ferrán, que en el caso de SEGUROS MERCURIO le eche la culpa a la DGS, eso no, hombre. Es vox populi que está empresa lleva años en una situación difícil y en permanente huida hacia adelante. Es más, no puedo probarlo, pero seguro que han tenido con Ud. y su socio muchas más consideraciones que tuvieron con Centro Asegurador y ello por su actual cargo.
Ahora bien, cuando además de ser empresario se quiere ser representante, entonces hay que aplicar lo de la mujer del Cesar, no solo hay que serlo, sino parecerlo.
Que Ud. como miles o millones de nosotros, pase por dificultades, pase, pero que nos representé eso ya no. Bastante criticamos a otros por no saber dimitir y no tener dignidad, para que nosotros hagamos lo mismo.




