La consultoría Commo me ha hecho llegar un estudio sobre la responsabilidad social corporativa en el segmento de las compañías de salud.
En él se expone la importancia creciente que la creación de valores que trasciendan lo meramente mercantil, tiene para llegar al cliente final y diferenciarse en un mercado cada día más competitivo.
Como la empresa debe sentirse comprometida con los valores que importan a sus clientes, dando por supuesto la excelencia en el servicio que se presta, pero dando varios pasos más atendiendo a aspectos como el medioambiente, el servicio a la comunidad y a causas nobles.
La lectura del mismo, me ha llevado de inmediato a la actual campaña de Mutua Madrileña de SOY DE LA MUTUA, que busca involucrar a sus clientes creando la sensación de pertenencia a una comunidad, aspecto sociológico cada vez más desarrollado, como se puede ver con el éxito de las múltiples comunidades desarrollas a través de internet, siendo los últimos exponentes más de moda, Facebook o Tuenti.
Como microempresario, no puedo más que estar de acuerdo con la trascendencia de vivir la pasión del servicio por y para el cliente. Sin embargo, soy muy escéptico cuando leo sobre la existencia de departamentos de Responsabilidad Civil Corporativa o de calidad. Suena a maquillaje, a pose, a moda.
La calidad, la pasión, la responsabilidad o se vive e interioriza como un elemento más de la cultura de la empresa o tener que crear departamentos que se ocupen 8 h al día de estos aspectos da más la sensación de campaña publicitaria de consumo externo que una realidad tangible.
Pero es que además, sobre todo en estos momentos de crisis, de que sirve gastar importantes cantidades de dinero en acciones externas, cuando a la vez se está despidiendo a mucha gente. Eso crea decepción y desmoralización de los equipos, incompatible con la traslación de calidad y de valores que se pretende.
En resumen, si a la responsabilidad empezando por uno mismo, si a comprender que la empresa forma parte de un engranaje más amplio que su propio ombligo, pero vivido desde dentro como algo intrínseco al ser interno de la organización.




