Desde hace meses se viene hablando y publicando
noticias sobre la fusión de cuatro cajas catalanas, siendo uno de los principales escollos los acuerdos previos realizados por las distintas entidades de venta de parte de su negocio asegurador a varias compañías, Zurich, Aegon y Reale.
Las noticias publicadas apuntan a una difícil negociación para ver quién se queda con el pastel y como compensa a los otros.
Hasta aquí todo normal, pero no he leído una sola línea sobre la repercusión a los clientes. Se supone, que es mucho suponer, que el cliente contrató un seguro voluntariamente con una entidad determinada y con unas condiciones particulares específicas. ¿Qué pasa si ahora le cambian la compañía y la nueva no le gusta?, ¿Qué ocurre si la nueva compañía cambia las condiciones?.
Cientos de miles de artículos y libros se escriben sobre la importancia de mimar al cliente y sin embargo, cuando llega la hora de la verdad se tiende a actuar como los Ilustrados, todo para el pueblo pero sin el pueblo.
Esperemos que no sea el caso y que si el cliente no está de acuerdo con lo que le ofertan, previa petición expresa al mismo, tenga la libertad de contratar y aportar otro seguro distinto, cuando así sea necesario.




