El pasado 24 de noviembre El Mundo.es publicaba la noticia de un posible embargo a Zurich presuntamente por negarse a pagar un seguro de afianzamiento de cantidades a cuenta.
Como suele pasar con las noticias, normalmente escritas por no expertos, no se aclara como puede ser esto, dado que se trata de un seguro a primer requerimiento y además solo estamos hablando de 127.000 €, cuando a mi me consta que existe en Madrid una reclamación bastante más importante por valor de 1.300.000 €.
Además, lo normal, es que las compañías en estos casos, consignen las cantidades sujetas a discusión y siga el proceso por su cauce normal.
De cualquier forma, la noticia me hace pensar, en la mala suerte de Zurich, que a los pocos meses de comprar ACC, una compañía hiper especializada en estos ramos, y que probablemente presentaba balances envidiables tras largos años de boom estratosférico de la construcción, se encontró con el hundimiento del mercado. Los Martinsa – Fadesa, Colonial, y otros muchos miles de promotores, se encontraron de la noche a la mañana sin poder terminar las viviendas, cumpliéndose con ello una de las condiciones necesarias para poder reclamar el contrato de seguro de afianzamiento.
Sumemos a esto, que la crisis hace más interesante al cliente pedir que le devuelvan su dinero más el interés legal fijado, y con el mismo buscar opciones más seguras y probablemente más baratas.
Y eso no hay cuerpo que lo aguante, hasta el punto que según mis últimas noticias, Zurich ha cerrado en la práctica el ramo, quedando probablemente tan solo flecos muy pequeños.
Por lo menos, los clientes han tenido suerte por la compra, la fortaleza de Zurich permitirá ver resarcidas sus pretensiones, mientras que si ACC se hubiese mantenido independiente, probablemente en cuestión de meses hubiese entrado en quiebra.
Moraleja, que difícil es tomar decisiones. La idea era buena para ambas partes, recuerdo con cariño la celebración del 20 aniversario de ACC (ya controlado por Zurich); 20 años pero ni uno más.




