La importancia de la segunda capa de Responsabilidad Civil en la Construcción

La segunda capa de RC en la Construcción, surge de la necesidad de contratar otro seguro de RC (mucho más barato) que nos de la seguridad de estar bien cubierto.

En ocasiones, y sobre todo si trabajamos para empresas anglosajonas o americanas el capital de cobertura de Responsabilidad Civil que se nos exige es muy elevado. Puede ocurrir que nuestra compañía de seguros no quiera o no pueda por sus normas de suscripción darnos tanta cobertura o si lo hace es con un sobre coste muy elevado.

La fórmula aseguradora para estas circunstancias es contratar lo que en el argot asegurador denominamos una segunda capa. Se trata de otra póliza de responsabilidad civil que tiene por franquicia a la primera. Por ejemplo tenemos una cobertura de 1.000.000€ de euros y nos piden 5 millones, pues contratamos una segunda por los cuatro que nos faltan y cumplimos con lo que nos piden. Además, como he comentado al principio, normalmente esta segunda póliza es más barata que la primera puesto que la segunda compañía ya cuenta con el colchón del primer millón de euros.

segunda capa de responsabilidad civil para el sector de la construcción

Está práctica que hasta ahora se daba en pocos casos, se convierte en muy importante para grandes y medianas empresas de la construcción. La causa es la garantía patronal. Esta garantía que va incluida en el seguro de responsabilidad civil cubre las reclamaciones de los trabajadores o sus familiares en caso de accidente laboral y suele tener un sublímite máximo de 150.000 € por víctima.

Sin embargo, desde el 1 de enero de 2016, día en que se renovó el Baremo de Accidentes de Tráfico se han incrementado las indemnizaciones por daños corporales entre un 30 y un 50%.

Este Baremo es el único legal en España y por tanto es el que utilizan los tribunales para determinar las indemnizaciones por daños corporales. Con estas subidas tan importantes nos podemos encontrar con que el sublímite de 150.000€ no sea suficiente, especialmente en los casos de invalidez.

Por todo ello, mi recomendación es que cualquier empresa del sector de la construcción contrate una segunda capa con el fin de estar bien protegido. Además insisto en que suele ser más barata que la inicial.

Seguro de avería de maquinaria en la construcción

Las máquinas en el sector de la construcción suelen suponer una importante inversión para las empresas, de ahí que sea muy conveniente asegurarlas.

También es adecuado contratar el seguro avería de maquinaria, aunque sean alquiladas a terceros, puesto que nos demandará que se la devolvamos en el mismo estado en que nos la entregó.

De este seguro tienes que saber que:

  1. Se puede contratar de forma anual o temporal, según las necesidades del cliente.
  2. Cubre cualquier daño que reciba la máquina, ya sea por causas externas o internas.
  3. El seguro de avería de maquinaria debe contratarse a valor de nuevo, independientemente de los años que tenga.

En 365 SEG trabajamos con las mejores aseguradoras especialistas en el seguro avería de maquinaria

Ejemplos de causas internas:

  • Errores de diseño, cálculo defectos de construcción, empleo de materiales defectuosos.
  • Fallos en los dispositivos de medición, control, seguridad.
  • Sobretensiones, cortocircuitos, arcos voltaicos.
  • Incendio por causas inherentes a su funcionamiento.

Ejemplos de causas externas:

  • Errores de manejo, impericia, negligencia del personal del asegurado.
  • Incendio, explosión, impacto directo de rayo.
  • Robo o expoliación.
  • Hundimiento o desprendimiento de terrenos, inundaciones, viento, granizo y otras causas análogas de la naturaleza.
  • Hechos malintencionados de terceros.
  • Golpes, vuelcos, caída o choque por impacto con objetos móviles o inmóviles.

Por mi experiencia, a pesar de ser un seguro muy completo, se contrata bastante menos de lo que entiendo que se debería.

El seguro de accidentes de convenio de la construcción

Cada provincia tiene un convenio colectivo de la construcción, y en su defecto hay uno nacional.

En estos convenios se establecen obligaciones aseguradoras en caso de accidente o enfermedad profesional, que la empresa deberá abonar al trabajador o sus familiares.

Accidentes de convenio en la construcción

Por ejemplo en el de Madrid se establece:

  • En caso de fallecimiento por enfermedad 6.000 €
  • En caso de fallecimiento por accidente 47.000 €
  • En caso de fallecimiento por accidente de circulación 47.000 €
  • En caso de invalidez absoluta por accidente 47.000 €
  • En caso de invalidez absoluta por accidente de circulación 47.000 €
  • En caso de invalidez total por accidente 28.000 €
  • En caso de gran invalidez 47.000 €

Desde 2002, es obligatorio que se contrate este seguro, aunque se tenga un trabajador solo de forma temporal.

La mera inexistencia del seguro supone una multa mínima de 18.000 €. La idea es que la empresa no pueda alegar falta de fondos para indemnizar al trabajador que ha sufrido el accidente o a sus familiares.

Es muy importante saber que si trabaja en varias provincias las obligaciones aseguradoras y los capitales de indemnización pueden ser distintos, por lo que deberá contratar un seguro de accidentes por cada centro de trabajo.

Se trata de un seguro innominado, es decir, no aseguramos específicamente a Juan o a Carlos o a María, sino que cubre a todos los que figuren en el TC2 en cada momento.

Pero se debe incluir a todos los trabajadores, incluso a los que están en oficinas, puesto que están sujetos a este convenio.

El tomador del seguro deberá avisar a la compañía al final del año natural de la póliza de la media de trabajadores que ha tenido, si son más de los inicialmente declarados deberá pagar la parte proporcional si son menos le devolverán lo que corresponda.

Por último recalcar, que a pesar de la siniestralidad en el sector de la construcción es un seguro bastante barato, rondando los 50 € año por trabajador, salvo en el País Vasco en donde al ser las coberturas más altas, los precios lo son también.

Avales ante la administración pública en la construcción

La vigente Ley de Contratación con las Administraciones Públicas exige la presentación de un aval bancario o de un seguro de caución que garantice el cumplimiento de las obligaciones contraídas por aquellas personas físicas o jurídicas que liciten con la Administración.

La Ley de Contrato de Seguro, define el seguro de caución como:

Por el seguro de caución el asegurador se obliga, en caso de incumplimiento por el tomador del seguro, de sus obligaciones legales o contractuales, a indemnizar al asegurado a título de resarcimiento o penalidad, los daños patrimoniales sufridos dentro de los límites establecidos en la ley o en el contrato. Todo pago hecho por el asegurador deberá ser reembolsado por el tomador del seguro.
Fuente: DGSFP 

Avales ante la administración pública en la construcción

En este sentido es un seguro atípico, puesto que el asegurador lo que hace es adelantar el dinero, pero luego repetirá contra el que haya incumplido, entendiendo que si lo ha hecho ha sido por una imprudencia a la hora de licitar o por una falta de cumplir con sus obligaciones.

Para la administración es muy cómodo, puesto que sabe que cobrará si o si, sin necesidad de pleitear.

La ventaja del seguro de caución frente a los avales bancarios, es que es más barato y no ocupa riesgo crediticio.

Eso sí, tras la crisis, las compañías han endurecido las condiciones y por tanto para poder acceder a este seguro hay que tener un balance bien saneado, que le de confianza a la compañía de que no habrá en principio problemas.

Existen tres tipos de avales:

  • Avales provisionales, aquel que licite para una obra pública deberá presentar una garantía de que si resulta adjudicatario el contratista ejecutará la obra conforme a su oferta.
  • Avales definitivos, la constructora que sea adjudicataria presentará junto con la firma del contrato una garantía que garantice el cumplimiento del contrato hasta su finalización.
  • Avales complementarios, en los casos en que la Administración adelantase cantidades al contratista por el abono de materiales, se presentará una garantía hasta que dichos materiales hayan sido incorporados a la obra.

Seguro de afianzamiento para garantizar los pagos recibidos

A raíz de una serie de escándalos inmobiliarios de los años sesenta, en 1968 se estableció la obligatoriedad del seguro de afianzamiento de cantidades a cuenta.

Este seguro es obligatorio cuando se compra sobre plano y se acuerdan pagos parciales durante el proceso constructivo.

Se busca proteger al comprador ante posibles incumplimientos del promotor con respecto al plazo de entrega o con respecto a las calidades ofertadas.

Si el promotor incumple sus obligaciones, como ha pasado tantas veces durante los años pasados, muchas veces por la propia quiebra de la promotora, el seguro devolverá a los clientes el dinero aportado más el interés legal del dinero.

En el año 2000 la ley de ordenación de la edificación (LOE) reforzó esta obligatoriedad.

Pasando a las comunidades autónomas la potestad sancionadora en caso de ausencia del seguro, pudiendo imponer sanciones de hasta un 25% de las cantidades que deberían haber sido aseguradas.

Llevo casi dos décadas dedicado a los seguros del sector de la construcción y no conozco ningún caso, ni directamente ni indirectamente en que haya oído de ninguna multa por incumplir está obligación.

Seguro de afianzamiento

A mi entender es una herramienta útil para dar confianza a los compradores, pero en los años de la burbuja, si el cliente lo exigía, en muchos casos le devolvían el dinero y pasaban la venta a otro que estaba en lista de espera.

En la actualidad visto el número de seguros de afianzamiento que se hacen, me da la sensación de que la ignorancia de los compradores y la búsqueda de ahorro de los promotores hacen que sea un seguro poco comprado.

Ciertamente, la crisis les ha supuesto a las compañías de seguros especializadas en afianzamiento, pérdidas colosales, por lo que se han endurecido notablemente las condiciones para poder contratarlo.

El promotor puede optar por garantizar las cantidades percibidas, mediante avales bancarios, pero resulta más caro y además ocupa capacidad crediticia.

El seguro no tiene comisiones ni de apertura ni de estudio y la compañía controlará que el dinero entregado se dedica única y exclusivamente a la promoción contratada.

¿Cómo proteger tu patrimonio? Seguro para consejeros y directivos (D&O) en el sector construcción

Ser administrador o alto directivo, es una de las profesiones más peligrosas que hay en el mercado, como lo han podido comprobar miles de afectados durante la crisis, especialmente en el sector de la construcción.

Cuando se es administrador o alto directivo, los acreedores, hacienda, la seguridad social, el comité de empresa o cualquier accionista pueden ir contra el patrimonio personal de estos cargos si consideran que su gestión ha perjudicado sus intereses.

El gran problema para los consejeros y directivos cuando las cosas van mal, es que esto es un hecho cierto y por tanto se presume su mala gestión.

Les corresponderá a ellos demostrar, que la situación concursal o pérdida de valor de la empresa no fue por una mala gestión sino por otras circunstancias, por ejemplo la quiebra de varios de sus principales clientes.

Al ser un tema tan personal, tu propio patrimonio, el seguro de D&O es el único seguro de responsabilidad civil que permite al cliente escoger su defensa legal.

En el resto de seguros de responsabilidad civil, la compañía es la que designa a los abogados, en este caso lo puede designar libremente el cliente, bastando con un acuerdo con la compañía sobre los honorarios a pagar.

Seguro de consejeros y directivos(D&O) empresas de construcción

Existe una modalidad de seguro de consejeros y directivos poco conocida y poco ofertada por las compañías, que es el seguro para un administrador de varias compañías.

Lo normal es que cada empresa tenga su seguro, pero hay ocasiones en que la empresa no ve la necesidad de contratarlo y una persona está en varios consejos de administración.

En ese caso existe la posibilidad de asegurarse personalmente, eso si el coste lo tendrá que asumir la persona, no la empresa.

Desde 2010 además, el código penal contempla la responsabilidad penal de las empresas, lo cual supone una carga más para administradores y directivos.

Las compañías de seguros han ido incorporando coberturas para esta situación aunque el mejor instrumento en este caso para protegerse es contar con el denominado Programa de Compliance, en donde la empresa define con exactitud un manual de cumplimiento normativo para no incumplir cualquier ley.

Por último indicar, que a pesar de la crisis, dada la gran competencia entre las compañías de seguros, los precios de estos seguros son muy baratos, teniendo en cuenta la importancia de lo que cubren.

El seguro trienal, el gran desconocido del sector de la construcción

El seguro trienal es uno de los grandes desconocidos del sector de la construcción, en gran parte porque son pocas las compañías las que lo ofrecen.

Es un seguro que está indefectiblemente ligado al seguro decenal, que como indiqué en un reciente post, cubre solo los daños estructurales y de cimentación. Sin embargo, el seguro trienal cubre las instalaciones fijas de la edificación, como ascensores o calderas comunitarias y las impermeabilizaciones.

El seguro trienal, el gran desconocido

Por mi experiencia los primeros años de una edificación se pueden convertir en un quebradero de cabeza para los promotores.

Es cuando afloran los vicios ocultos y en bastantes ocasiones la constructora se desentiende de sus obligaciones, de ahí que entendamos que se trata de un seguro muy conveniente para la tranquilidad de las empresas promotoras.

Al igual que ocurre con el seguro decenal, la intervención del organismo de control técnico (OCT) es obligatoria.

Ello supone un sobre coste pero es una garantía adicional para el promotor, muy particularmente con el tema de las impermeabilizaciones que en no pocas ocasiones generan problemas.

Es importante recalcar que se están cubriendo las instalaciones y las impermeabilizaciones, no los acabados que serían objeto del seguro anual previsto en la ley de ordenación de la edificación (LOE), y que hasta donde sé no hay ninguna compañía de seguros que ofrezca esta cobertura.

Conviene avisar a los futuros propietarios que el seguro no tendrá cobertura si se producen actuaciones posteriores en la edificación que la afecten.

A modo de ejemplo recuerdo que en una comunidad de propietarios instalaron unas jardineras que con el tiempo deterioraron la tela asfáltica que impermeabilizaba el garaje, produciéndose daños. Si se da este caso, el seguro no interviene puesto que es una modificación del proyecto inicial.

El mal llamado seguro todo riesgo de la construcción

La denominación de todo riesgo de la construcción invita a pensar que se trata de un seguro que lo cubre todo, lo cual es incorrecto, puesto que también hay exclusiones.

El seguro todo riesgo de la construcción cubre los daños que sufra la obra durante su ejecución, ya sea por incendio, fenómenos de la naturaleza o accidentes, a modo de ejemplo que se caiga de la grúa un palé con vigas y dañe un forjado, debiéndose demoler y volver a hacer.

La mayoría de las pólizas incluyen la cobertura de robo de materiales instalados o acopiados a pie de obra.

Opcionalmente se puede contratar también el robo de maquinaria y/o de pequeña herramienta, pero hay que tener en cuenta si la maquinaria es propia o de los subcontratistas, pues en ese caso se deberá indicar en póliza el propietario para que la cobertura sea efectiva.

Aunque no es un seguro obligatorio si la obra está sufragada por una entidad financiera, éstas entidades obligan a su contratación imponiendo además ser beneficiarios en caso de siniestro.

Es la garantía que tiene la entidad de que si nos vamos al extremo de que la edificación se quema el día anterior a su entrega, el promotor tendrá dinero para poder volver a empezar.

De cualquier forma son seguros muy baratos en relación al coste total de la obra, por lo que lo normal sea contratarlo se esté obligado o no.

El mal llamado seguro todo riesgo construcción
Un error frecuente a la hora de contratarlo es hacerlo en base al presupuesto de ejecución material (PEM) del proyecto que en bastantes ocasiones difiere del presupuesto real, lo cual en caso de siniestro supone un infraseguro, que pagaremos caro puesto que la rebaja en la indemnización será bastante más importante que el supuesto ahorro que hacemos al contratarlo.

Por mi experiencia, el siniestro que se da con más frecuencia en el seguro todo riesgo construcción, es el robo. Ya sea de materiales instalados, las tuberías de cobre son muy apreciadas, los calentadores, como de pequeña herramienta.

Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que este seguro se contrata de fecha a fecha. Pero en bastantes ocasiones la obra se retrasa en su ejecución, por lo que habrá que estar atento a ampliarlo para no quedarnos sin cobertura.

Por último, los seguros todo riesgo construcción incluyen un año más de cobertura para hacerse cargo de los posibles vicios ocultos que surjan una vez entregada la obra.

19 años del seguro decenal (II)

El seguro decenal es un seguro atípico en varios aspectos.

  1. En primer lugar es un seguro que se debe contratar al principio de la obra, pero entra en vigor al finalizar está.
    La compañía cobra entre un 25 y un 30% de la prima.
  2. La mayoría de las compañías imponen que la obra sea supervisada por un organismo de control técnico (OCT). Los OCT´s son estudios de arquitectura o ingeniería que primero revisan el proyecto por si pudiese haber algún fallo estructural y posteriormente revisan que la ejecución se realiza conforme al proyecto, emitiendo informes parciales hasta la finalización de la obra.
  3. Tiene la peculiaridad de que el tomador es la promotora (puede ser la constructora si así lo acuerdan las partes) pero los asegurados son los futuros adquirentes.
  4. Por último, es el único seguro en el que la póliza debe ir al notario para que certifique la firma del consejero delegado de la compañía aseguradora.

19 años del seguro decenal parte 2

En España el legislador se inspiró en la ley francesa del seguro decenal, pero no se atrevió a copiarlo íntegramente. Aquí este seguro, se limita a los daños estructurales o de cimentación, y solo las promotoras están obligadas a contratarlo.

En Francia todos los oficios que intervienen en el proceso constructivo están obligados a tener su seguro decenal, desde el constructor, el fontanero, el de las ventanas, todos. Esto redunda en una mayor protección para el cliente final, pero produjo graves pérdidas a las compañías, de ahí que por ahora el seguro decenal está bastante más limitado.

La ley de ordenación de la edificación (LOE) prevé que se pueda imponer un seguro trienal para cubrir los daños a las instalaciones e impermeabilizaciones, así como un seguro anual para los acabados, pero esta parte no se ha desarrollado y en principio no me consta que este en la agenda de ninguno de los intervinientes en el sector. También prevé la posibilidad de hacerlo obligatorio para otro tipo de edificaciones que no sean solo de uso residencial, pero al igual que lo anterior no parece probable que se desarrolle a corto plazo.

19 años de seguro decenal (I)

Hace 19 años entró en vigor la obligatoriedad de contratar el seguro decenal para todas las licencias de obra que se solicitasen a partir de ese día.

A pesar de que se tardó diez años en aprobar la ley, al sector de la construcción, especialmente a las promotoras les cogió por sorpresa.

No sabían qué hacer y al enfado por el sobre coste que suponía se le unió la imposición por parte de las compañías de que la obra fuese tutelada por un Organismo de Control Técnico (OCT), que también había que pagar.

Por una vez el legislador estuvo muy acertado, al establecer que sin seguro decenal no se podrá inscribir la vivienda como obra nueva en el registro de la propiedad durante diez años, por lo que no se podía vender.

19 años Seguro Decenal Parte I
19 años Seguro Decenal Parte I

Desgraciadamente el gobierno en 2003, suprimió la obligatoriedad del seguro decenal para las denominadas auto-promociones.

Esto ha traído un montón de problemas a mucho propietarios, que por circunstancias, divorcios, fallecimientos, desplazamiento laboral, se veían en la necesidad de vender la vivienda y no tenían el seguro decenal.

Pasado el susto inicial que duró bastantes meses, lo cierto es que el seguro decenal se ha normalizado. Durante estos años en donde hemos gestionado decenas y decenas de este tipo de seguro, son excepcionales los roces entre los técnicos de los promotores y los de las OCT; y el sobre coste que suponía se ha ido asumiendo pacíficamente.

La principal preocupación del promotor es que según termine la obra, se emita con urgencia el seguro, para poder empezar a vender y así recuperar su inversión.

Desde el punto de vista asegurador, ha pasado tiempo para comprobar que es un producto muy rentable. Al principio existía preocupación sobre los resultados, puesto que los propietarios tenían 12 años para reclamar, y no se sabía cómo aplicarían la ley los tribunales.