EL SEGURO DECENAL: QUIEN TE HA VISTO

edificio-en-const-1Alfarisk nació, sin querer, al calor del este seguro obligatorio, el seguro decenal. Los primeros dos años supusieron largas explicaciones sobre su funcionamiento, integración del seguro con los organismos de control técnico y la rutina del promotor.

 

Pero por una vez, la ley establecía un verdadero mecanismo de coacción. No hay multas ni procedimientos sancionadores, es muy fácil, si no hay seguro, no se puede inscribir la obra hasta dentro de diez años.

 

Rápidamente se creó un oligopolio, hay que tener en cuenta que la ley tardó diez años en ver la luz, lo que dio tiempo de sobra a las compañías y a los reaseguradores a ponerse de acuerdo sobre primas mínimas, tasas, condicionado, recargos, mecanismos de homologación de OCTs….al final todos igual; eso les va a costar caro a algunos en unos meses.

 

Inicialmente, solo hubo una voz discordante, que encima tuvo la mala suerte de quebrar a los tres años, esos sí con absoluta discreción de cara a los clientes y que me consta sigue pagando los siniestros religiosamente.

 

Desde el punto de vista del mediador, hemos de reconocer, que era una posición cómoda, el sector constructor se encontraba en plena expansión exponencial, por tanto había mercado para todos, y no había prácticamente guerra de precios (algún que otro truco sucio se usaba, pero era poco significativo). Además, al principio solo algunos mediadores apostamos claramente por este tipo de seguro, pues el mediador tradicional, al no haber cartera, no le prestó demasiada atención.

 

Y sin embargo, con efecto 01-01-2003 se derogó la obligatoriedad de este seguro para las autopromociones, para que nos entendamos, los chalets que nos construimos para nosotros mismos. El cliente se ahorraba unos 5.000 € (sobre inversiones medias de 180.000 €) y por supuesto no tenía ninguna intención de vender en los próximos diez años, por tanto todo parecía perfecto.

 

Resultado, 2000 – 2007 han sido años gloriosos para las compañías, para los mediadores y a los promotores pese a las reticencias iníciales, les ha dado lo mismo, pues no tenían ninguna dificultad en repercutir el sobre coste al cliente final.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.