LA INJUSTA MALA FAMA

En el reciente Encuentro sobre Marketing y Comunicación del sector asegurador al que asistí, fueron varios los ponentes que volvieron a mencionar la manida expresión, letra pequeña.

 

El colmo fue cuando lo mencionó una persona que había estado trabajando durante años en un banco.

 

Y peor todavía, nadie protestamos, tenemos tan asumida está mentira mil veces repetida, que ni nos sorprende.

 

No señores, no es verdad y menos comparado con un banco. Lo que ofrecemos, vendemos que no hay que tener miedo a las palabras, son CONTRATOS. Contratos muy serios, con derechos y obligaciones para las partes y que hay que leer, estudiar, preguntar.

 

Si, cierto, son contratos de adhesión (es decir, solo una de las partes redacta las condiciones y la otra, el cliente, se adhiere o no) pero por eso, en caso de la más mínima duda, se da la razón al adherido.

 

Es que yo no sabía, es que no me habían dicho, es que creía……no, no y no, Ud. es mayor de edad y se le presume responsable. Sepa lo que compra, que tiene y que no tiene.

 

De verdad, UNESPA, la patronal del sector asegurador, haría bien en lanzar una campaña de concienciación. No va a ser fácil, la mentira está tan anclada en el subconsciente de la gente que son casi sinónimos, seguro = letra pequeña.

 

Pero miles de familias vivimos dura y honradamente de dar servicio a los clientes como para seguir permitiendo una falacia de este porte.

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