LA NUEVA DEMOCRACIA

Los grandes almacenes británicos Marks & Spencer cedieron hoy a la presión de una campaña promovida en la red social Facebook en contra de su política de cobrar más caros los sujetadores grandes, que a partir de ahora costarán lo mismo que los más pequeños.

Cinco Días 11-05-09

 

Aunque nosotros perdimos nuestra primera batalla frente al canon, dentro de poco, nuestros dirigentes no se atreverán a ir contra la opinión de la gente.

PROGRAMADORES SOFTWARE: SEGUROS

softwareEnrique Dans es uno de los más importantes bloggeros en España y es seguido regularmente por miles de personas. El pasado 10 de mayo se hizo eco de la siguiente propuesta de la Comisión Europea:

 

“Una propuesta de la Comisión Europea sobre protección de los consumidores pretende dotar a los compradores de un producto de software de las mismas protecciones que tienen cuando adquieren un bien tangible (vía Slashdot): el desarrollador, por tanto, adquiriría responsabilidades sobre los posibles fallos que un mal funcionamiento de su producto pudiese provocar”.

 

“El razonamiento de la Comisión viene a afirmar que una de las razones de las progresivas mejoras de calidad en muchos sectores y productos viene dada por el hecho de que los fabricantes están obligados a asumir los costes derivados de un mal funcionamiento de sus éstos, y que no obligar a los fabricantes de software a hacer lo mismo supone, en la práctica, un subsidio para esa industria que le permite poner en el mercado productos peor hechos, permaneciendo al margen de consideraciones como la seguridad o la calidad”.

 

El comentario es más extenso y os invito a verlo entero en www.enriquedans.com. En él se mencionaba que se abría un importante campo para los seguros para los programadores, a lo que yo hice un comentario, sobre el hecho de que dichos seguros ya existen.

 

Mi sorpresa fue que de los 88 comentarios que hay a día de hoy (16 de mayo) la inmensa mayoría es de rechazo por parte de programadores, afortunadamente no todos, pero si muchos.

 

Me sorprende que los protagonistas de la principal industria del futuro, de hecho, ya del presente, no se planteen hacer productos tendentes a defectos 0, como de hecho se exige para cualquier otro producto.

 

Me sorprende que ni la Comisión ni ninguna otra autoridad se planteen la necesidad de tener que editar una legislación específica, el software no deja de ser un producto más, sometido a las mismas exigencias que se piden a productos industriales, alimenticios o de naturaleza intelectual.

 

Por supuesto, que la exigencia de que el producto vendido funcione acorde a lo prometido no se consigue siempre, existen errores, negligencias, fallos, que producen indudablemente perjuicios económicos, para eso está el seguro para la industria IT.

 

Igual que el que produce frenos para coches, si una partida sale mal, y produce accidentes, el fabricante deberá indemnizar los daños producidos, costear la retirada y sustitución del producto que ha salido defectuoso, lo mismo pasa con el software.

La red ultrarrápida de internet tendrá que esperar

dreamstime_955050El pasado jueves, Inés Abril publicaba en Cinco Días un artículo con esté titulo. Se explica que a causa de la crisis las empresas están retrasando las inversiones necesarias para cablear España y conseguir con ello velocidades de 100 megas.

 

Que error tan grande, esto es en lo que deberíamos hacer para salir de la crisis. Esto son inversiones de futuro, de alto valor añadido que nos permitirán dar un salto cualitativo de futuro. No soy partidario del déficit público, pero puestos a tenerlo, que sea para invertir en infraestructuras básicas para ganar competitividad y eficiencia.

 

Menos 400 € que cuestan una fortuna y no aportan nada, bombillas y otras ideas peregrinas del estilo, e invirtamos en aquello que de verdad nos acerque al futuro. Y digo yo, que con ello podremos recolocar a los que ponían ladrillos para poner cables, ya con eso empezamos a ganar.

SEGUROS DE PARTICULARES ¿QUO VADIS?

CASA 1En 1993, el proyecto fin de curso del grupo en que estaba en la Escuela Internacional de AGF (Paris) versaba sobre una idea central, a cada tipo de producto una red de mediación.

 

A menor valor añadido percibido por el cliente final, mayor la utilización de canales directos masivos y tecnificados, siendo a contrario, que a mayor complejidad, canales más personalizados y técnicos.

 

Hay que tener en cuenta que en aquella época intenet prácticamente no existía (había nacido en 1989) las líneas directas apenas erán más una anécdota, la venta en supermercados era algo que nos contaban pasaba en EEUU, lo bancos solo incordiaban en vida, y las mutuas parecía un fenómeno que básicamente solo cuajaba en Francia.

 

Desde mi vuelta en 1995, como director de sucursal, ha parecido que la realidad nos quitaba la razón. ¡Con cuantos corredores de cierto tamaño he trabajado o conocido con carteras importantes en autos, hogares, comercio, comunidades!.

 

Sin embargo, la invasión silenciosa se está produciendo. Los bancos han pasado a tener una posición agresiva en estos campos, las líneas directas martillean a los consumidores a todas horas, internet es una realidad (tengo un amigo que tiene una web de seguros de salud que me contaba que había hecho 200 pólizas en nueve meses, no está mal) y multiples son los centros comerciales que tienen sus divisiones de financiación al consumo y seguros.

 

La bonanza económica ha permitido que el pastel crezca para todos, por lo que hasta la fecha este efecto no se ha notado demasiado, pero hemos de reconocer que el futuro no se presenta tan amable.

 

Podemos enfadarnos y presionar a las compañías que por un lado todavía nos dan de comer, y por otro lado llegan a acuerdos con bancos, montan sus líneas directas, ofrecen productos específicos a las marcas de coches y en resumen van facilitando la erosión de nuestro negocio.

 

O bien, podemos cambiar el chip, pensar en que segmentos del mercado nuestro asesoramiento aporta más valor añadido y en donde difícilmente las compañías puede llegar solas directamente al cliente, colectivos, transportes, pymes de cierto tamaño, responsabilidad civil, y un largo etc.

 

Probablemente muchos discreparán, y sinceramente, espero equivocarme por el bien de bastantes compañeros, pero ¿y si teníamos razón?.