EL CORONAVIRUS Y LOS SEGUROS DE BAJA LABORAL

Los seguros de baja laboral son muy útiles, especialmente para los autónomos.

En caso de accidente o enfermedad, el cliente recibirá una compensación económica que le permitirá mantener sus ingresos a pesar de no poder trabajar.

Evidentemente el seguro de baja laboral está orientado para los casos graves, de enfermedades o accidentes prolongados en el tiempo, aunque se puede contratar sin franquicia de ningún tipo, lo cual repercutirá en el precio.

La fórmula para calcular la indemnización diaria es bastante sencilla, reflexione sobre cual son los ingresos que necesita habitualmente para cubrir sus gastos mensuales, lo divide por 30 y eso le dará la indemnización diaria a percibir.

Normalmente la indemnización se percibe cuando se recibe el alta, pero si es evidente que se trata de una enfermedad o accidente de larga duración se podrán solicitar pagos a cuenta.

El precio bajará si se contrata con una franquicia de 7 a 15 días, en función de la situación económica de cada persona y de las cargas familiares que tenga.

Los trabajadores por cuenta ajena también los pueden contratar, pero las compañías suelen limitar la indemnización diaria, puesto que en caso de accidente o enfermedad, no quedan tan desamparados como los autónomos.

SEGURO BAJA LABORAL PARA AUTÓNOMOS

Son bastantes las consultas que hemos recibido estos días en relación al seguro de baja laboral con el coronavirus.

Desgraciadamente, las compañías excluyen:

Se excluyen los acontecimientos que tengan la consideración legal de riesgo extraordinario o catastrófico, así como las epidemias oficialmente declaradas.

Por lo que su contratación en este momento si se está pensando en el virus no sería de utilidad.

Si hemos encontrado una compañía que hace una excepción en referencia al personal sanitario, con una carencia de 30 días entre la contratación del seguro y la posible infección.

Dado lo excepcional del coronavirus, seguimos animando a los autónomos a que contraten este tipo de seguros de forma a garantizarse una renta en caso de que una desgracia le impida trabajar.